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Sufrió un traumatismo craneoencefálico

José Ortega Cano sube a planta

Septiembre 27, 2010

Eugenio ha sido uno de los que más se ha alegrado de que José Ortega Cano fuera trasladado a planta a última hora de la tarde del domingo, tal y como ha conocido este periódico en exclusiva. Allí pasará un par de días más hasta que, finalmente, sea dado de alta hospitalaria. El matador seguirá obligado a realizarse pruebas para descartar una coagulación tardía. Hasta entonces, José intentara ser feliz de nuevo.

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Se despertó de la pesadilla. El pasado miércoles, José Ortega Cano vivió uno de sus peores momentos en su casa de Yerbabuena. El matador, que se encontraba apaciblemente viendo torear al joven novillero Rafael Cerro, sufrió la embestida de un novillo que le empujó al suelo y le provocó un fuerte impacto en el cráneo. Ortega perdió el conocimiento. El cielo se abrió en su sien. Con síntomas de amnesia, el diestro fue ingresado de urgencia en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Sagrado Corazón de Sevilla donde recibió tratamiento por un fortísimo traumatismo craneoencefálico pero sin mayor dimensión neurológica y con TAC craneal normal. Cuántas cosas pasaron por su cabeza en ese mismo momento. La contusión le ha hecho olvidar, aunque, con el paso de los días, el matador recobra la memoria y rompe a llorar cada vez que se encuentra frente a frente con su hija. Gloria Camila es para él la llama de la ilusión. Por eso ella, ingenua, se pregunta si su padre habrá vuelto a llamar a la muerte como hizo cuando Rocío se fue para siempre. Aunque digan que no, sus más íntimos saben que Ortega Cano sigue muriendo a chorros de amor. Quizás porque todavía sigue en su interior ese sentimiento de culpabilidad que algunos adivinan en su mirada. Hizo lo que pudo, pero él cree que no. Por eso llora amargamente apoyado en el hombro de su hermano Eugenio. También parece arrepentido por haber largado en televisión que estaba enfermo y tomando medicación. Él lo entiende y lo respeta.
De hecho, Eugenio ha sido uno de los que más se ha alegrado de que José Ortega Cano fuera trasladado a planta a última hora de la tarde del domingo, tal y como ha conocido este periódico en exclusiva. Allí pasará un par de días más hasta que, finalmente, sea dado de alta hospitalaria. El matador seguirá obligado a realizarse pruebas para descartar una coagulación tardía. Hasta entonces, José intentara ser feliz de nuevo. Quién sabe si encontrando el amor en otros brazos. No doy crédito. Me cuentan que la inefable Leonor, aquella muchachuela que compaginaba el arte con la venta de objetos de papelería, ha intentado -hasta la saciedad- contactar con el célebre torero. Sin éxito, claro está. Quizás Leonor pretendía rememorar una historia que nadie sabe que fue, pero que se vendió como un romance cascabelero. Aunque tuvo un gran desengaño sentimental, aquella popularidad sirvió de mucho a la cantante que, según ella misma, consiguió vender cajas y cajas de lápices, sacapuntas y libretas multicolor. ¡Qué barbaridad!