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Doña Juana ha recuperado la conciencia y se comunica con los ojos

José Ortega Cano se ampara en los santos para que salven a su madre

Diciembre 2, 2007

Como todos los días desde que doña Juana tuvo que ser ingresada de urgencia en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid tras sufrir una insuficiencia coronaria, el matador José Ortega Cano acude allí con la única esperanza de poder mantener una conversación con su madre. Cuando el reloj marca las cinco de la tarde, el diestro se olvida de todo cuanto ocurre en el exterior del nosocomio, deja sus pertenencias a buen recaudo, desconecta su teléfono móvil y sube apresuradamente hasta la habitación.

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Allí doña Juana se debate entre la vida y la muerte, sedada y monitorizada. Los sesenta minutos que transcurren desde que accede al interior de la fría habitación, hasta que se despide de su madre con un tierno beso en la frente, pasan a una velocidad vertiginosa. Tanto, que en varias ocasiones, el diestro hubiera deseado detener el tiempo para no separarse de la verita de su madre.
Ni siquiera cuando fue corneado sorpresivamente en su finca sintió el dolor que sufre ahora. Tristeza imbatible que se encarama en sus entrañas como arañándole el corazón. De momento, y pese a que su pronóstico es grave, doña Juana se encuentra estable, sin grandes complicaciones ni tampoco esperanzadores avances.
Eso sí, los facultativos que siguen este caso destacan que doña Juana ha abierto de nuevo los ojos, ha recuperado la conciencia y es capaz de comunicarse con la mirada, aunque no responde a todos los estímulos: “Estoy contento porque ha abierto los ojos y eso es algo que me parece muy positivo. Mi madre está estable y los médicos no nos dicen demasiadas cosas más, hay que esperar y sé que se pondrá buena”- me explica telefónicamente un José Ortega Cano con la voz inevitablemente emocionada. A la espera de la evolución clínica, el maestro pide a los Santos en los que se refugia habitualmente, que su madre se recupere lo más pronto posible. La devoción es, para esta familia, igual o más importante que la propia medicina. La fe mueve montañas…

Rociíto se emociona en los juzgados

Y mientras todo esto ocurre, José Maria Franco, ex chofer de Rocío Jurado, tuvo que acudir a los tribunales para enfrentarse a la denuncia que Rocío Carrasco le interpuso por insinuar en varios medios de comunicación que es mala madre. Me cuentan que la presentadora derramó lágrimas al explicarle al juez cómo se sentía ante las declaraciones de quienes intentan hacerle daño. Es una mujer rota, dolida y cansada. Eso sí, siempre recurrirá a la justicia. Es de la única forma con la que desea expresarse…

Por Saúl Ortiz