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EXCLUSIVA
Aquejado de un doloroso herpes zoster

José Ortega Cano, ingresado de urgencia en Sevilla

Septiembre 11, 2011

Tiene fortísimos dolores. Un terrible herpes zoster se ha convertido en su mayor problema. El diestro se encuentra hospitalizado en un hospital sevillano donde intentar controlar su expansión.

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Es lo que le faltaba. José Ortega Cano no levanta cabeza. El pasado viernes declaraba ante el juez por el terrible accidente de tráfico que dejó sin vida a Carlos Parra: “Juro por mis hijos que no había bebido y que, en ningún caso, superé los ochenta kilómetros por hora”, dijo de forma tajante. El diestro, que está imputado de forma provisional por un delito de homicidio imprudente; y por dos contra la seguridad del tráfico, tiene ahora mucho más de lo que preocuparse.

A última hora de la tarde del domingo, José Ortega Cano fue ingresado de urgencia en un hospital sevillano por la imparable virulencia de un herpes zoster que cubre sus extremidades inferiores, la barbilla y gran parte de la espalda: “Tiene muchos dolores y es mejor que esté ingresado para que consigan restablecerlo”, me dice su sobrino Paco con tono de evidente preocupación. No es para menos, pues el herpes zoster puede ser muy peligroso en personas con el sistema inmune debilitado. A pesar de que no existe un tratamiento curativo, en casos similares al del torero se administran analgésicos y antivirales para paliar su expansión.

Según los médicos que le atienden, la aparición de la infección podría deberse, en gran parte, al episodio de estrés que vivió la pasada semana cuando se enfrentó a su primera declaración ante el juez. Le han recomendado tranquilidad y mucho sosiego. Ante lo ocurrido, es posible que su hermano Paco viaje hasta Sevilla para permanecer al tanto de sus avances o retrocesos. Lo que sí es probable es que la operación de reconstrucción de colon prevista para el próximo miércoles, no pueda llevarse a cabo. Los especialistas temen que la infección empeore y pueda provocarle altas fiebres que, sin duda alguna, impedirían la viabilidad de cualquier intervención quirúrgica. En cualquier caso habrá que seguir su evolución clínica para tomar la determinación pertinente.

Por Saúl Ortiz
saul@extraconfidencial.com