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EXCLUSIVA
No levanta cabeza

José Ortega Cano: “Está siendo muy duro”

Septiembre 20, 2011

Lucha sin descanso por ser el que era. José Ortega Cano se refugia estos días en sus familiares y amigos para intentar salir del pozo en el que se encuentra. Deprimido y angustiado, el torero asegura que no puede más.

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Está triste y desconsolado. José Ortega Cano sigue luchando contra los embistes de la vida. Refugiado en esa Yerbabuena que tantas alegrías le ha dado, continúa su recuperación física tras el terrible accidente de tráfico que le dejó graves secuelas y acabó con la vida de Carlos Parra. Hace unos días era dado de alta del hospital Virgen de la Macarena en el que, como informamos en exclusiva, tuvo que ser ingresado por la virulencia de un herpes zoster que cubría gran parte de sus piernas, barbilla y espalda. Dicen que el dolor físico que sufría era inaguantable. Ahora, pasados unos días, parece encontrarse mejor. Respaldado por sus dos hijos, José Fernando y Gloria Camila, y por sus hermanos y amigos más cercanos, Ortega sonríe tímidamente. Aún le queda mucho tiempo para volver a ser el mismo, pero empieza a querer luchar. Aún llora de forma intermitente. El sentimiento de culpabilidad le martiriza. Por eso no me extraña que repita, una y otra vez, que hubiera preferido cambiarle el sitio a Parra. Lo dice con pleno convencimiento, como si no le importara dejar que la vida se le escapara entre sus dedos. No ve prácticamente televisión, pero hay quien le informa puntualmente de lo que dicen de él. Se reúne con sus abogados prácticamente a diario, siempre que no tenga que llevar a cabo la rehabilitación para recuperar movilidad en sus extremidades inferiores.
Al otro lado del teléfono José arrastra las palabras. Su voz quebrada, como sin vida, deja al descubierto su zozobra e inquietud: “Está siendo todo muy duro, intento no desilusionarme”, me dijo a través del teléfono. Su voz es triste y apagada. Su rostro ajado evidencia que la situación le está sobrepasando. Más, si cabe, desde que se hiciera público el informe policial definitivo en el que salía muy mal parado. Aún y los embistes de la vida, el torero sigue queriendo luchar. No busca confrontación, pero sí entiende que hay quien está buscándole las cosquillas. Cree que desde ciertos medios de comunicación se le está provocando. No está equivocado, pues son muchos los que no han temblado al tildarle de asesino y borracho. Dos adjetivos que no sólo le hacen daño, sino que le empujan hacia un precipicio del que ha salido ya en varias ocasiones. Todavía queda mucho por hacer y por decidir.
Renglón aparte merece el trato que el torero mantiene con los Mohedano. Hay quien se está encargando de divulgar que las relaciones se han enfriado por la aparición de algunos miembros de los Ortega Cano. Nada más lejos de la realidad. José no es un títere en manos de nadie. Es consciente de todo cuanto está ocurriendo y no deja nada al azar. Tampoco es cierto que mantenga un distanciamiento con la familia de Rocío Jurado, más bien ha querido refugiarse en su familia directa, lejos de focos y taquígrafos. No está enfadado. De hecho, me cuentan que el pasado domingo mantuvo una conversación telefónica con Amador Mohedano, a quien pidió que trasladara su cariño a Rosa Benito. A ella, aunque algunos lo pongan en tela de juicio, le guarda un inmenso e indiscutible respeto. Rosa estuvo a su lado cuando la Jurado agonizaba. Y eso es suficiente para seguir teniéndole cariño, pese a quien pese.