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Jose María Manzanares zanja la polémica sobre su hijo

Noviembre 8, 2010

Habla su portavoz

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La polémica está servida. La ausencia del incomparable matador José María Manzanares en la boda de su hijo con la guapísima Rocío Escalona -que por cierto guarda un parecido más que razonable con la actriz Belén Rueda– no ha dejado indiferente a nadie. Diversos periodistas y colaboradores aseguran que la relación entre padre e hijo atraviesa un difícil momento. Al parecer, Manzanares Jr se habría posicionado al lado de su madre, Yeyes, en el tenso conflicto que mantienen por su separación matrimonial. Una ruptura que habría afectado enormemente al joven José Marí que habría decidido romper su relación paterno filial. Sea como fuere, lo que no se puede ocultar es que algo ocurre en este clan familiar. Sobre todo porque perderse tamaño acontecimiento, irrita y hasta sorprende.
 
Me consta que José Marí Manzanares no está de acuerdo en que se haga pública la mala relación con su padre. Él no niega que, entre ellos, hay abierta una brecha de difícil cicatrización, pero prefiere no echar más leña al fuego. Adora a su madre y es lo único que quienes le representan quieren dejar claro ahora que arrecia la tormenta. Impactante declaración de intenciones que confirman sus portavoces oficiales. Es el caso de su apoderado Jorge Montilla y su asistente personal, José Ramón, quien ha querido amainar el temporal a través de este que les escribe: “No es verdad que tengan mala relación, sólo que ambos llevan caminos separados. La suya es una relación cordial, aunque sus trayectorias profesionales les han llevado por diversas sendas, pero eso de que se llevan mal es mentira. Si José María –sigue muy directo- no acudió al enlace matrimonial de su hijo es porque el abuelo está ingresado en un hospital aquejado de una grave enfermedad, lo único es que no hemos podido aportar el parte médico porque no nos ha dado tiempo, pero él prefirió quedarse con su padre antes de festejar entre risas y alegrías”, me espetó telefónicamente con rotunda sinceridad. Hay que leer entre líneas para conseguir entender semejante folletín venezolano. Habrá que esperar, porque hay quien no duda en que no pasará demasiado tiempo hasta que alguno de los protagonistas rompa su sepulcral silencio. Tiempo al tiempo.