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Las amistades peligrosas del ex presidente del Gobierno podrían salpicarle

José María Aznar, compañero de redacción de los cabecillas de la Gürtel y del caso Liechtenstein

Noviembre 3, 2010

Con José Ramón Blanco Balín y Andrés Guillamot hacían la revista del Centro de Estudios Financieros a mediados de los años ochenta

Los compañeros de Aznar están hoy imputados por blanqueo en el Caso Gürtel y en el Caso Liechtenstein


El ex presidente del Gobierno de España por el Partido Popular, José María Aznar López, fue compañero de redacción de los hoy imputados por blanqueo en el Caso Gürtel y en el Caso Liechtenstein:el inspector financiero y tributario José Ramón Blanco Balín y el subinspector de Tributos, Andrés Guillamot Bernardo, ex ejecutivo del Grupo Endemol y a su vez socio de Blanco Balín en el despacho que montaron tras pedir su excedencia en 1991 a la Administración del Estado. Cuando Aznar alcanzó la presidencia del Gobierno, Blanco Balín pasó a ser vicepresidente de Repsol Internacional, gracias a su también amistad con Alfonso Cortina, entonces presidente de la multinacional petrolera española.

Los tres compañeros de Hacienda colaboraron, al menos, durante 1983 y 1984 en la redacción y edición de la revista del Centro Superior de Estudios Financieros. Así se desprende de la reseña editorial que aparece en esta revista de carácter bimensual, al menos, durante los números 17 (septiembre-octubre de 1983) al 19 (enero-febrero 1984), los cuales obran en poder de Extraconfidencial.com y que reproducimos. 

La revista del Centro Superior Estudios Financieros, con domicilio en la calle Viriato nº 52 de Madrid, comenzó su andadura bimensual con un número en noviembre-diciembre de 1980. Su director, en la época de Aznar, era el economista Miguel Roque de las Heras, que se acompañaba por el periodista Luis Díaz Klink. Junto a Aznar, Blanco Balín y Guillamot Bernardo, también figuraban personajes conocidos, como el interventor del Estado, Ricardo Bolufer Nieto, luego nombrado presidente del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas, como también el asesor de empresas, José Carlos López, o el inspector tributario, José María González González.  

Amistades muy peligrosas

Según la investigación del Juez Pedreira y de la Fiscalía Anticorrupción, con Comisiones Rogatorias a 15 países, el amigo y compañero de José María Aznar, Blanco Balín, era el artífice de la estructura financiera internacional del Caso Gürtel, el encargado en manejar los fondos desviados hacía las Antillas Holandesas, Luxemburgo e Islas del Canal. Ramón Blanco Balín siempre ha estado considerado como un pata negra empresarial madrileño y de hecho su papel en Repsol fue relevante, por ejemplo, en la compra de la argentina Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), en 1998.

Blanco Balín coincide en cinco empresas del Caso Gürtel(entre ellas, Hator Consulting, Osiris Patrimonial, Inversiones kintamani, etc.) junto a otro ex alto cargo del PP, el gallego Pablo Crespo Sarabis. Juntos también formaron parte del Consejo de Administración de Orange Market, la sociedad que contrataba eventos con el PP valenciano, con el célebre Bigotes, Álvaro Pérez Alonso, al frente. También Blanco Balín fue consejero de la empresa Teconsa, propiedad del leonés José Luís Martínez Pérez, implicado en el mismo Caso por el presunto pago de comisiones y visitante de la Moncloa como de la asesora de José Luis Rodríguez Zapatero, Angélica Rubio. Las investigaciones indican que, presuntamente Teconsa, pagó comisiones a la trama Correa para lograr que la Junta de las Comunidades de Castilla y Castilla y León le adjudicaran la construcción de la Autovía de Olleros.

Y en cuanto a la trama inversora a través del paraíso fiscal de Liechtenstein, ésta dependía en España fundamentalmente de tres nombres y de sus despachos: José Ramón Blanco Balín, Andrés Guillamot Bernardo y José Pérez Díaz, a su vez ex consejero de Prensa Española. La Fiscalía Anticorrupción les consideraba “repatriadores de capitales desde estructuras fiduciarias off-shore o administradores de las mismas“. La investigación comenzó en 2006 cuando Alemania compró la lista de defraudadores en Liechtenstein (por 4,2 millones de euros), a un empleado de LGT. Luego Francia detectó a más de 3.000 defraudadores de su fisco gracias a la confesión de Hervé Falciani, un informático de HSBC en Ginebra, quien entregó una lista con 50.000 nombres de refugiados en Suiza.

Y Alejandro Sanz de fondo

En España todo salió a la luz al publicarse el nombre del cantante Alejandro Sanz como presunto evasor fiscal junto con una lista con 67 nombres de españoles (entre ellos, Arturo Mas, padre del líder de Convergencia i Unió, y el director general de CAF, Alejandro Legarda), que habrían ocultado al fisco en este pequeño país europeo unos 170 millones de euros, lo que supondría un fraude a la Hacienda Pública de 73 millones que habría dejado de ingresar entre 2002 y 2006. El asesoramiento de estos citados personajes, a través del despacho fiscal y tributario que tenían en Madrid, habría supuesto este fraude a la Hacienda Pública española.
Ahora, el Informe de Hacienda tiene que determinar si las personas investigadas han regulado su situación con el erario público desde entonces hasta el día de hoy. Y en caso de que el Informe sea favorable no serían ya imputados. Los delitos fiscales prescriben a los cinco años. El Juzgado Central de Instrucción número1 de la Audiencia Nacional, con el Juez Santiago Pedraz al frente, fue quien inició las diligencias previas por estos supuestos desvíos, de los que actualmente pocos datos se conocen. El silencio es la nota predominante.
 

Juan Luis Galiacho