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José Manuel Soria afloja la cartera de Industria para regalar cheques de guardería y restaurante a los trabajadores del Instituto Nacional de Ciberseguridad en medio del empobrecimiento de España

Enero 14, 2016

El contrato para el “suministro de cheques restaurante y cheques guardería”, valorado en unos 150.000 euros, beneficia a la empresa Edenred

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Los efectos de la crisis han golpeado a los estamentos que se sitúan por debajo de la clase media de manera especialmente contumaz. Muchas son las necesidades que los escalafones más bajos de la sociedad han dejado de cubrir ante la evidente falta de recursos que impide a las familias obtener los mismos servicios al mismo precio que pagaban antes de 2008. La comida, la educación o la vivienda digna se convierten en caballos de batalla cuando antes eran necesidades básicas satisfechas sin ningún tipo de miramientos o complicaciones. Hasta ahora.

Lo que antes se daba por sentado, ahora se tambalea. Esa es la autonomía e independencia que hemos perdido con la crisis. Por poner un ejemplo, las guarderías. Cada vez hay más de iniciativa privada y menos de las soportadas con fondos públicos. Además, la gratuidad no existe en España en este tramo de escolarización (0-3 años), salvo en contadas excepciones. Las tarifas son extremadamente elevadas y los padres cada vez más eligen la opción de dejar a sus vástagos con los abuelos, si es que pueden y, si no, optar por la decisión más drástica: no tener hijos en detrimento de la demografía nacional, que se hunde.

El ministro Soria favorece a los “suyos”

Otra de las necesidades primarias que se escurre entre los dedos de algunos españoles, los más desfavorecidos, es el comer. Según datos recientes, desde 2008, el número de personas que acude a los comedores sociales en España aumenta desmesuradamente. De hecho, el 89% de las personas atendidas por Cáritas acuden para tomar una comida, de las que un tercio carece de ingresos de cualquier tipo.

Todas estas personas, aquellas que padecen sin posibilidad de escolarizar a sus hijos o sin un mendrugo de pan que llevarse a la boca, son gentes a las que les ha tocado vivir la cara más amarga de la crisis. Familias que por los crueles designios del destino, forman parte -probablemente- de esos algo más de 4 millones de desempleados que adolecen de la falta de empleo. El ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, cree que no es este colectivo en el que se debe centrar la ayuda social, sino que ésta debe beneficiar a  trabajadores públicos que cuentan, afortunadamente, con una solvencia de la que carecen los desempleados. Así, el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), acaba de formalizar un contrato para el “suministro de cheques restaurante y cheques guardería” valorado en unos 150.000 euros (144.434,44 euros).

Cheques a funcionarios y no a desempleados

Según el contrato, los cheques se entregarán en la sede del INCIBE en León antes del último día de cada mes. La empresa adjudicataria es Edenred que, según su página web, “líder mundial en tarjetas y vales de servicio”. La oferta ha sido la ganadora por ser la “económicamente más ventajosa aplicados los criterios del pliego de características generales”, a pesar de no haber rebajado en absoluto el presupuesto base de licitación.

El camarada de José Manuel Soria en el Ministerio del Interior, Jorge Fernández Díaz, ha loado recientemente el trabajo del INCIBE por su “oportuna respuesta” en lo que va de año ya que las infraestructuras críticas y servicios básicos de España han sufrido 52 ciberataques, en su mayor parte a operadores de suministro eléctrico. Queda por saber si el Estado cree que esta estrategia de ayuda social a personas de vida acomodada es lógica atendiendo a la situación que viven cientos de familias en nuestro país, con un empobrecimiento rampante de la sociedad. Uno de cada tres niños en España vive por debajo del umbral de pobreza.

Doinel Castro