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El ministro sigue adelante con su política del despilfarro a pesar de la crisis y de los más de cuatro millones de parados

José Blanco se gasta seis millones de euros para publicitar ADIF en los medios

Septiembre 1, 2011
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José Blanco, el delfín de Alfredo Pérez Rubalcaba, portavoz del Gobierno y ministro de Fomento está que no para como el Tren de Alta Velocidad. Vende austeridad pero compromete los presupuestos de los departamentos que de él dependen. Tras el fiasco de la línea del tren AVE que prestaba servicio entre Albacete, Cuenca y Toledo y que fue suspendida el pasado 1 de julio porque apenas llevaba nueve pasajeros al día, José Blanco, vuelve a la senda del derroche y saca a concurso seis millones de euros para publicidad y servicios de gestión del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF), en medios de comunicación. La licitación de Fomento recae sobre procedimientos de contratación en los sectores del agua, energía, transportes y servicios postales.

Esta iniciativa tiene una duración de dos años, pese a que es más que probable que para entonces el PSOE esté fuera de Moncloa. Pero Blanco no se arruga ante tamaña coyuntura y sigue con su política del despilfarro, basada en una supuesta subida de impuestos ya que, a su juicio, la contribución de los ciudadanos a los servicios públicos es de las más bajas de la Unión Europea. Blanco, que aseguró que asume su nuevo cargo de portavoz con “mucho orgullo y satisfacción”, pide más dinero de la ciudadanía para sus macro proyectos, pero cada vez que abre la boca dentro del propio Partido Socialista se echan a temblar, ya que la crisis que ahoga al contribuyente es cada vez mayor y, dentro de las filas del Gobierno, piensan que sus declaraciones sólo perjudicarán al candidato Rubalcaba ante su inminente pugna con Mariano Rajoy para dirigir el país a partir de 2012.

El ministro de Fomento, que con sus últimas actuaciones y su nuevo cargo de portavoz vuelve a la primera línea política en unos convulsos momentos en los que, tras la renuncia de Zapatero a las generales de 2012, dentro del Partido Socialista todo el mundo busca posicionarse y guardarse las espaldas por lo que pueda pasar, al más puro estilo del sálvese quien pueda, comentó recientemente que España, “en relación con los servicios públicos y las infraestructuras que tiene y que deben seguir desarrollándose, cuenta con una base impositiva muy baja en relación con los países europeos”.

Salgado rectifica al ministro

Estas declaraciones de Blanco no tardaron en encontrar respuesta en boca de la ministra de Economía, Elena Salgado. La vicepresidenta del Gobierno salió al cruce de las afirmaciones de su colega en el Consejo de Ministros y aseguró que, a corto plazo, no hay prevista ninguna modificación en los impuestos, ni en los directos ni en los indirectos. Según la titular de Economía, el debate de la subida de impuestos sólo se daría cuando el nivel de consumo de la población se hubiera recuperado de manera notable, situación prevista por los analistas financieros para, en el mejor de los casos, el primer trimestre de 2012.

Para quitarle hierro al asunto, Salgado señaló que las declaraciones de Blanco son sólo una reflexión a largo plazo, y subrayó que lo más importante ahora es recuperar el nivel de consumo. La ministra comentó que la desaceleración que actualmente sufre la economía española estaba prevista con anterioridad, y que es una situación que afecta a todos los países de la zona euro.

Sin embargo, los preocupantes datos que maneja el Ministerio de Economía no parecen importarle a José Blanco, que sigue adelante con su política de dilapidar millones a pesar de los más de cuatro millones de parados y de tener en España la tasa más alta de desempleo juvenil de toda la Unión Europea.