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Jorge Fernández Díaz “multa” a María Seguí: La Dirección General de Tráfico recauda 384 millones en sanciones en 2014, tiene todavía pendiente por cobrar 420 millones y podría perder otros 50 por ser deuda no admitida por Hacienda

Marzo 3, 2016

Son datos que constan en las cuentas anuales de la DGT correspondientes al ejercicio 2014 y el Informe de Auditoría. El 63,55% del valor del inmovilizado que figura en los epígrafes de sus Balances se encuentra sin inventariar. Hasta el pasado domingo, 36 personas habían perdido la vida en las carreteras españolas, frente a las 33 que murieron el año pasado

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Esta Semana Santa concluirá con más fallecidos en accidentes de tráfico que la del año pasado. Hasta el domingo, 36 personas habían perdido la vida en las carreteras españolas, frente a las 33 que murieron el año pasado. Además el lunes fue fiesta en Baleares, Cataluña, Comunidad Valenciana, La Rioja, Navarra y País Vasco, con lo que el dispositivo de la Dirección General de Tráfico (DGT) se cerró hace escasas horas. A este incremento de la mortalidad en Semana Santa ha contribuido principalmente el accidente de un autocar ocurrido el domingo 20 de marzo en la AP-7 a la altura del término municipal de Freginals (Tarragona), en el que murieron 13 personas. El dispositivo especial de la DGT con motivo de la Semana Santa registró 14,5 millones de desplazamientos de largo recorrido (de al menos 50 kilómetros), lo que supone el mayor éxodo en este periodo festivo desde 2010 y más de un 10% superior al año pasado.

Hace apenas una semana, Extraconfidencial.com publicaba los datos referidos a la recaudación conseguida por la Dirección General de Tráfico a través de las multas interpuestas a los conductores españoles. Si bien es cierto que de 2011 a 2013 esta colecta ha llegado a descender en un 13%, no deja de ser verídico que si comparamos las cifras con las que había antes del estallido de la crisis, las multas de tráfico impuestas por la Guardia Civil -excluyendo Euskadi y Cataluña– se han incrementado en un 80%. Un enriquecimiento para las arcas públicas que revierte directamente en beneficios para la DGT ya que el presupuesto de la Dirección para 2016 sobrepasa los 893,26 millones de euros, lo que supone un aumento de un 2,7 % respecto a 2015. Lo que recauda la DGT cada año es una media de unos 400 millones de euros, según los informes oficiales de la Dirección General de Tráfico remitidos al Parlamento. Y estas cifras tan sumamente elevadas no son originadas por la casualidad, sino que son el resultado de una estrategia minuciosamente calculada que ya lleva tiempo operativo en la Dirección de María Seguí. Así, los 7.000 agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil se encuentran trabajando bajo una situación de estrés continuo ya que se les imponen objetivos recaudatorios que deben cubrir necesariamente o sufrirán las consecuencias en sus respectivas nóminas.

Jorge Fernández Díaz “multa” a María Seguí

Pero una institución pública que opta por una línea de acción tan poco coherente y profesional, debe tener unos resultados financieros que muestren de algún modo el caos con el que se rige. Por ello, las cuentas anuales del ejercicio 2014 y el Informe de Auditoría que ha publicado el Ministerio del Interior han dejado en evidencia, de nuevo, al del Ente dependiente de la cartera que dirige Jorge Fernández Díaz. Básicamente porque el resultado de la inspección que se ha practicado a la DGT ha sido favorable, pero con unas salvedades que muestran lagunas de urgente reparación en el organismo público encargado de la Seguridad Vial en España. Y precisamente, el fallo más grande que comete la Dirección General de Tráfico viene por la vía de las sanciones.

El Organismo no reconoce ni aplica al Presupuesto de Ingresos los derechos de cobro derivados de las multas en el momento de dictar el acto administrativo de liquidación de la sanción económica”. Por lo que las sanciones solo se contabilizan cuando tiene lugar su cobro sin dejar rastro contable así de las sanciones firmes y pendientes de cobro. Esta práctica incumple los principios de devengo y de imputación de la transacción al presupuesto del ejercicio en el que tiene lugar el nacimiento de los derechos a cobrar, así como la norma de valoración 16ª del Plan General de Contabilidad Pública.

Con todo, “en el ejercicio 2014 se han contabilizado 384.036.026,57 euros de ingresos por sanciones en la cuenta del resultado económico patrimonial”. Lo que significa un esfuerzo sancionador ingente por parte de la DGT que ha reducido mínimamente las anualidades anteriores en las que se recaudaban importes rayanos a los 400 euros.  Además, teniendo en cuenta el párrafo anterior, la única forma de conocer las sanciones pendientes de cobro es a través de los datos que facilita la propia Dirección, pero sin tener éstas justificación contable alguna. Las sanciones firmes que se encuentran en tramitación para su cobro en vía ejecutiva por la Agencia Estatal de la Administración Tributaria alcanzan un importe de 420.305.615,01 euros y de 50.862.030,91 euros el de la deuda no admitida por la AEAT y que estaría, en parte, en una situación de posible prescripción.

Un inventario inexistente

Tal y como muestra la auditoría publicada por el BOE, la Dirección General de Tráfico tiene un sistema de inventario totalmente inexistente y que impide la realización del trabajo auditor e inspector con normalidad. De este modo, “no ha sido posible comprobar la existencia, composición y correcta valoración de muchos de los activos registrados contablemente en su inmovilizado material e intangible, ya que no existe un inventario completo de los bienes y derechos del Organismo”.

Precisamente, solo el 24,77% del inmovilizado intangible y el 37,46% del inmovilizado material se encuentra referenciado en un inventario de bienes inmuebles que sirve de soporte, de modo testimonial, a la contabilidad. Estamos hablando de un organismo público que tiene el 63,55% del valor del inmovilizado que figura en los epígrafes de sus balances sin inventariar.

Mientras tanto, la DGT continúa con su plan recaudatorio, sin intentar arreglar los graves errores que emanan de su contabilidad quebradiza. Nuevos cinemómetros en las carreteras secundarias, cámaras en las autovías y radares fijos y móviles seguirán velando por la seguridad de los conductores, pero al mismo tiempo, enriqueciendo el bolsillo de los dirigentes de la Dirección General de Tráfico y, por ende, del Ministerio del Interior. Lo peor de todo es que a final de año, el ciudadano no sabrá con exactitud a dónde habrá ido ese monto, ni cuánto está pendiente por cobrar, ni cómo habrá afectado a las cuentas de la DGT.

Doinel Castro