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Johan Cruyff nunca apoyó el independentismo, mientras Carles Puigdemont y Artur Mas se aprovechan de su figura para hacer política

Abril 6, 2016
Puigdemont-Cruyff

Corren tiempos de convulsión política en nuestro país y parece que para algunos cualquier motivo es admisible para hacer campaña. Ha ocurrido, desgraciadamente, en el fallecimiento de Johan Cruyff. Los dos puntales del independentismo, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont (el que ejerce) y el ubicuo Artur Mas (el que lo maneja desde la sombra), han aprovechado esta trágica tesitura para romper la enésima lanza a favor del independentismo catalán a costa de un hombre que -lógicamente- ya no tiene capacidad de decisión y que no hace mucho afirmó que pitar un himno es algo que solo puede hacer alguien “a quien le falta un tornillo”.

Más visible, desde luego, ha sido la aportación a la causa del actual presidente de la Generalitat. Carles Pugdemont ha sido, junto a Josep María Bartomeu, el rostro más visible en los actos de homenaje al holandés. Se comprende que el presidente del Barcelona, (que además había conseguido reconciliar al ‘Flaco’ con la institución) tome las riendas de los eventos pero no ocurre lo mismo con un político, máxime cuando Johan confesó en más de una ocasión un desconocimiento absoluto en tal materia, sobre todo en el caso de Cataluña. Puigdemont publicó, además, un artículo en El Periódico cargado de ideario político. Respetable en cualquier otro momento, lo impactante del asunto es que este artículo, en teoría, era un obituario del otrora jugador y entrenador. Frases como estas demostraban su objetivo: “…nos demostró que podíamos ganar como país” o “su ejemplo sirve para dejar en evidencia a los que no quieren que nada cambie”. El presidente de la Generalitat ha intentado, en definitiva, conseguir una simbiosis entre la lucha por la independencia catalana y Johan Cruyff. Más comedido se mostró el presidente de Convergencia Democrática de Cataluña. Artur Mas realizó estas declaraciones en el memorial del neerlandés: “Era un maestro del fútbol y catalán por convicción”. Certero lo primero, más que cuestionable lo segundo.

Cruyff respetó el independentismo pero nunca lo apoyó

Johan Cruyff no era, precisamente, un hombre con pelos en la lengua. No rehuyó nunca las cuestiones sobre un tema tan delicado como es el del secesionismo en Cataluña y más para un hombre tan unido al Barcelona, una entidad de una idiosincrasia íntimamente ligada al sentimiento catalán. El Barça, mal que le pese a muchos, es ‘més que un club’ y eso es muy complicado cambiarlo. Si acaso minimizarlo, que es lo que ha intentado (solo en ocasiones), Josep María Bartomeu. Con esto quiero decir que no es sencillo abordar un asunto así para un hombre con el peso de Cruyff. Y aun así lo hizo.

Da muchas pistas sobre su pensamiento en una entrevista concedida al diario ‘El País’ en enero de 2014. Aunque como normalmente hacía afirmó no saber nada sobre política, sí que definió al proceso independentista como un “discurso financiero”. Igual algo sí que sabía. Acto seguido aseveró que “era una estupidez” que ambas partes (España y Cataluña) no se entendieran. Concluyó Cruyff en esa entrevista, no obstante, que “si alguien cree que le han tratado mal durante 40 años, habría que cambiar ese tratamiento”. Ese es el resumen del ideario político de Johan sobre el asunto catalán: respeto pero nunca apoyo.

Un mes antes pasó por el programa televisivo de Risto Mejide, ‘Viajando con Chester’, donde cuando el presentador le preguntó directamente si se consideraba independentista, respondió: “Yo soy más de juntar gente”. Más claro, agua.

Un paso más allá fue después de la disputa de la final de la Copa del Rey del año pasado, cuando dijo de manera contundente: “Pitar un himno es una desgracia absoluta y total, además de una falta de respeto. Al que actúa así le falta un tornillo”. Cuentan que en la Generalitat a alguno casi le da un síncope después de escuchar esto.

Seleccionador catalán y a favor del derecho a decidir

Los que aprueben las formas de Puigdemont y Mas esgrimen, entre otras cosas, que Johan Cruyff fue seleccionador catalán durante tres años y que se llegó a posicionar a favor del derecho a decidir. Siendo ciertas ambas cosas, no justifican, en ningún momento, convertir a un hombre muerto en adalid del independentismo. En primer lugar, que el holandés aceptase ser seleccionador responde a una cuestión meramente profesional (le dio réditos económicos, prestigio y la posibilidad de seguir unido al fútbol).

Y lo del derecho a decidir se engloba dentro del proyecto del documental ‘L’ultim partit’, auspiciado por el Consejo de Diplomacia Pública de Cataluña, órgano creado por la Generalitat con la intención de promover la cultura catalana. En el acto de presentación Cruyff dijo estar a favor del derecho a decidir: “Yo siempre he hecho lo que pensaba y lo que yo quería hacer con mi vida, y esto significa que aquí también, todo el mundo tiene que decidir lo que piensa que es oportuno”. Un derecho a decir, por cierto, que también han apoyado deportistas como Pau y Marc Gasol, Gerard Piqué o Xavi Hernández. De ahí a ser independentista (como acertadamente dijo Piqué en una entrevista en ‘Papel’), hay un trecho.

En conclusión, estamos hablando de ideas políticas, respetables todas ellas, pero políticas al fin y al cabo. Y parece oportunista y de mal gusto utilizar la imagen de alguien que nunca se posicionó de tu lado después de haber fallecido. Johan Cruyff es el Barça, sin duda. Sin más.

Felipe de Luis Manero

@felipedeluis99