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Perteneciente a la sociedad Taurovox

Jesulín ha hipotecado hasta cuatro veces un edificio industrial de su propiedad

Mayo 2, 2011
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Sin duda la profesión de torero es de las más arriesgadas y son pocos los que llegan a triunfar tras jugarse la vida delante de un astado. Pero la mayoría de los que logran el éxito, al menos consiguen garantizar una vida desahogada, con ganaderías y negocios que aseguren su futuro una vez retirados. Esta faceta de empresario también la ha tenido Jesús Janeiro, que actualmente es presidente de la sociedad Lodoja SRL, domiciliada en Castellón, y Administrador Único de Correcostas 121. S.L., Explotaciones Ganaderas de la Sierra El Rosalejo SL. y Taurovox SL, las tres en Cadiz.

Esta última es un auténtico “batiburrillo”, tan sólo hay que echar un vistazo a su objeto social: por un lado la organización y realización de toda clase de espectáculos y por otro “la venta, distribución y comercialización de gasolinas, gasoil, aceites y en general cualesquiera producto derivado del petróleo y neumáticos”.

La empresa no presenta cuentas desde el 2008, cuando obtuvo un resultado positivo de 42.154 euros, pero con un patrimonio neto negativo de 69.930,32 euros a pesar de tener unos activos de 571.521 euros.

Este patrimonio negativo es resultado de tener deudas que llegan hasta los 654.548 euros, y gran parte por las hipotecas de su única propiedad inmobiliaria.

Cuatro hipotecas para un único inmueble

La finca, situada en la calle Gibraltar de la zona franca de Cádiz, tiene una superficie construida de mil doscientos un metros cuadrados, con un terreno de mil cuatrocientos un metros cuadrados.

Este inmueble tenía originalmente una hipoteca a favor de Banco Central Hispanoamericano, para responder de 324.546,54 euros de principal y constituida el día 30 de septiembre de 1993.

Pero a partir de esta empieza un rosario de préstamos, otra con el Banco Central Hispanoamericano por 157.501,23 euros formalizada el 6 de octubre de 1997 y de nuevo con el Central Hispano por 394.431,27 euros firmado el 20 de agosto de 1999.

Pero la más llamativa es la última, ya que no es a favor de un banco, sino de una sociedad “Minas de Cerro Martillo, S.L.” para responder nada más y nada menos que a 500.428,58 euros y firmada el 13 de noviembre de 1999.

Con unas acciones de tan sólo 6.010 euros y un peso tan considerable de deuda, el futuro de la empresa pinta, negro zahino.