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El empresario está terminando su carrera de derecho y trabaja con el abogado de los sombreros

Javier Rigau, pasante de Javier Saavedra

Marzo 2, 2008

En el amor y en la guerra todo vale. Y más cuando el motivo de la disputa es la prensa del corazón. El pasado viernes se emitieron unas polémicas imágenes en las que el ex de Gina Lollobrigida, Javier Rigau, arremetía contra un reportero que le preguntaba sobre sus últimas entrevistas.

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El catalán, que había terminado de salir de un complicado juicio, se enfrentó al periodista al mismo tiempo que conversaba a gritos a través del teléfono con su chófer: “¡Ven aquí ya!, ¡Estoy en la calle con todas las cámaras!, ¡Vete en dirección contraria si hace falta!”.

Y mientras Rigau se desgañitaba violentamente, el abogado de los sombreros tiroleses se mostraba orgulloso de la valentía cavernícola de su amigo. Obregonizada en su punto, lo cierto es que ni siquiera su rojiza cabellera consiguió quedarse impertérrita ante semejantes aspavientos. Hay quien todavía no ha dejado de reír y sonreír. No es de extrañar, pues el carácter refunfuñón del empresario contrasta con el ligero aniñamiento que sufre su rostro.

Idéntico en forma y color al de una Ana Obregón que parece veinteañera. Ana y Javier, que parecen compartir algo más que afición desmedida por la cosmética, han hecho obligación verse cada fin de semana para contarse qué les ha ocurrido los días restantes, ya sea en Madrid o Barcelona. Y, curiosamente, ambos se auto defienden cuando aparecen las cámaras de televisión en los restaurantes en los que departen sobre nada en particular: “Qué mala suerte tengo. Es que a Anita le persiguen a todos los sitios”, explica el catalán a sus curiosas amistades. Las mismas que cavilan acerca del verdadero motivo que mantiene viva esa mediática relación. Ciertamente misterioso.

Abogado ilustre

Y, aunque pueda parecer algo más carnal que profesional, lo cierto es que a Javier Rigau y Ana Obregón les une un mismo abogado. Y no sólo eso, pues el apuesto catalán se ha convertido, por arte de birlibirloque, en pasante de Javier Saavedra. Pese a que todavía se cultiva en la Facultad, Rigau hace sus prácticas en el bufete del controvertido letrado, que no duda en presentarlo en sociedad como uno de los miembros más destacados y eficientes de su equipo, en el que también se encuentra el novio de la hija de una conocida artista.

Rigau repasa todas y cada una de las demandas que llegan hasta el despacho de Saavedra y las elabora codo a codo con él. Por eso es tan habitual que se deje ver en la capital. Y es que a Saavedra sólo le queda rodearse de caras conocidas para conseguir revitalizar a un despacho que ha perdido a parte de los abogados que trabajaban a sus órdenes.

Por Saúl Ortiz