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Jason Derek Brown, uno de los 10 fugitivos más buscados por asesinato que podría haber evitado la detención mezclado en la comunidad mormona

Noviembre 27, 2015
jasonbrown

Jason Derek Brown, de 44 años, es uno de los diez hombres más buscados por el FBI, que ofrece una recompensa de 100.000 dólares por alguna pista que conduzca directamente a su detención. Se le acusa de asesinato en primer grado y robo a mano armada en Phoenix, Arizona. Los hechos sucedieron en noviembre de 2004 cuando, presuntamente, el fugitivo disparó y mató al guardia del furgón blindado Robert Keith Palomares en el exterior de una sala de cine para huir posteriormente con el dinero que había en el interior del vehículo, unos 56.000 dólares, en una bicicleta antes de coger su BMW aparcado en las inmediaciones.

En este sentido, según declaró un portavoz del FBI en la cadena ABC News, el fugitivo podría haber evitado su detención durante los once años que lleva huido mezclado en la comunidad mormona, con la que tenía gran familiaridad ya que sirvió en una misión para la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Francia.

La última pista confirmada de Brown fue en Salt Lake City en agosto de 2008 cuando un amigo le reconoció mientras estaba detenido en un semáforo, reconocimiento que fue mutuo y que impulsó al fugitivo a arrancar cuando el semáforo todavía estaba en rojo. Según su conocido, el criminal tenía el pelo más largo y la piel más bronceada.

Biografía alejado de sus lujos

Brown nació en Los Ángeles, California, en 1969. Tras servir a la misión para la Iglesia mormona,  creó dos empresas con sede en Salt Lake City y Utah. A pesar de que había incumplido un préstamo bancario y debía miles de dólares, solía retratarse a sí mismo como un “hombre rico”.  Le gustaba el lujo y necesitaba dinero para el ritmo de vida que llevaba. El FBI considera que su situación financiera desesperada fue el móvil para el asesinato.

En noviembre de 2004, comenzó a tomar clases de armas de fuego. Para ello, tuvo que aprobar una revisión de antecedentes y, como parte del curso, le tomaron las huellas dactilares para enviarlas a las autoridades estatales y federales tal y como dice la ley estadounidense. Durante este periodo, disparó accidentalmente a un camión en las prácticas de tiro.

En ese periodo de su vida, Brown vivía alejado de sus lujos en un hotel cerca de la sala de cine donde posteriormente se produjo el asesinato. De hecho, fue grabado con las cámaras de seguridad en el vestíbulo manteniendo una conversación con un varón de identidad desconocida que podría haber sido su cómplice, según la policía.

Cronología de un crimen

El 29 de noviembre de 2004, Robert Keith Palomares, un guardia de un furgón blindado de tan solo 24 años de edad, se detuvo en el cine en el que se produjo el crimen con el dinero recaudado durante la semana en el interior del vehículo.  Aproximadamente sobre las 10.00 horas, un pistolero encapuchado le tendió una emboscada y le disparó a bocajarro con una pistola Glock semiautomática calibre 45. De las seis balas, cinco impactaron en su cabeza. Aunque la víctima estaba armada no tuvo tiempo para defenderse y falleció en el acto.

Acto seguido, el atracador cogió la bolsa con los 56.000 dólares en efectivo y huyó en una bicicleta hasta su vehículo, aparcado en un callejón cercano. Los testigos describieron al tirador como un hombre hispano de entre 25 y 30 años de edad. Las autoridades recuperaron las huellas  dactilares de la bicicleta que había dejado abandonada y estas sirvieron para más tarde vincular a Brown.

El 4 de diciembre de ese mismo año las autoridades emitieron una orden de detención para Brown, acusado de robo a mano armada, asesinato en primer grado y fuga ilegal para evitar enjuiciamiento.

La fuga                 

Tras ser identificado como sospechoso, Brown huyó a Nevada y, posteriormente, viajó a Las Vegas donde cambió su BMW por un Cadillac Escalade negro que tenía en un garaje. De allí se fue con unos familiares a Orange, California, donde permaneció hasta que emitieron la orden de arresto. De hecho, los agentes no le pudieron detener por solo una hora de diferencia. Cuando llegaron ya se había marchado.

La siguiente pista del fugitivo le sitúa en San Diego, cerca de la frontera con México, cuando Brown utilizó una de sus tarjetas de crédito en una gasolinera. Después el FBI declaró que el criminal se había convertido en una especie de “fantasma”.

En 2005, el FBI tenía más de 200 pistas en el caso. Los agentes señalaban que el elevado número de llamadas por parte de la población se debía a su apariencia común, de “Surfista de California”, que hacía que muchas personas creyeran haberle visto. Además, su gran parecido con el actor estadounidense Sean Penn llevó a las autoridades a arrestar por error a uno de los dobles del actor.

Las autoridades creen que puede estar escondido entre la comunidad mormona bajo una identidad falsa, que vive con una mujer que desconoce lo que ha hecho o que ha huido del país y podría estar en Francia, debido a su dominio del idioma. En cuanto a su personalidad, el FBI retrata al fugitivo como un deportista nato. Entre otros deportes, este delincuente con aspecto de surfero practica golf, snow, esquí y es un apasionado de las motos.

Brown tiene lazos en California, Arizona y Utah por lo que no descartan que el paradero del fugitivo sea alguno de estos tres lugares. Eso sí, el FBI recalca que se le debe considerar un criminal “sumamente peligroso” y que podría llevar consigo una 9 mm Glock y una pistola del calibre 45.

Alexandra Manzanares