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Piden cuatro años y medio de prisión para el nieto de Francisco Franco

Jaime Martínez Bordiú sigue acosando a Ruth Martínez

Febrero 10, 2009

De aprobarse la pena de prisión que la Fiscalía del Juzgado nº4 de Barcelona ha solicitado para Jaime Martínez Bordiú, el nieto del Caudillo permanecería en la cárcel durante los cuatro próximos años. Sin embargo, su reacción no se ha hecho esperar y asegura que se trata de un complot para acabar con él.

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Cuatro años y medio de prisión por atentar contra la integridad física de su ex novia. Esta es la condena que la Fiscalía solicita a Jaime Martínez Bordiú tras haberse admitido a trámite todas las denuncias que Ruth Martínez interpuso en su contra. Le acusó de unos malos tratos que ahora serán catalogados por la instructora del Juzgado nº4 de Barcelona. A pesar de que no corren buenos tiempos, Jaime denuncia que está siendo víctima de un perfecto complot para destruir su imagen pública. Considera que un grupo de periodistas que no comparten su ‘ideología revolucionaria’ han tramado una estrategia para que no le acepten en locales, espacios televisivos e incluso lugares de trabajo. Está empecinado en que en semejante batiburrillo de confabulaciones existe un nexo en común: la envidia y la notoriedad. Chirriante afirmación, teniendo en cuenta que Jaime puso precio a su adicción a las drogas por aparecer, con la lágrima puesta, en el espacio que cada viernes conduce Jaime Cantizano en Antena3. Sorprende, incluso enrabieta, que el nieto del Caudillo todavía no haya entendido que lo suyo con Ruth Martínez forma parte del pasado. No caben más oportunidades en una relación que, desde su nacimiento, estaba tocada de muerte. A pesar de que no hay vuelta atrás, Jaime la sigue sometiendo a un insostenible acoso. Centenares de hilarantes mensajes se agolpan en la bandeja de entrada de su teléfono móvil. En ellos, Jaime igual le jura amor eterno cuando la fría soledad aparca en su cama, que la agrede, insulta y hasta humilla cuando la pasión puede más que la razón.
Ante semejantes embistes, Ruth ha decidido no aceptar la invitación de ninguno de los programas de televisión que le han puesto sobre la mesa cifras realmente tentadoras, que en algunos casos superan los setenta mil euros. La catalana, que estos días vive un frenetismo telefónico agotador, prefiere mantenerse al margen de la polémica para intentar que las sorprendentes novedades no perturben su tranquilidad psicológica. No sólo eso, pues si Ruth ha decidido enmudecer ante las preguntas de los periodistas es, en gran parte, porque se comprometió con su padre a no continuar enredando la maraña. Él está siendo uno de los grandes apoyos desde que explotó tamaño polvorín. Ahora tendrá que esperar en silencio a que amaine el temporal. Entonces será el momento para contar, a calzón quitado, que se esconde tras esta terrorífica historia. No habrá dinero, pues es más que probable que Ruth escoja a la inconmensurable Joana Morillas para plasmar todas sus experiencias. Morillas es la única periodista del ruedo mediático que conoce las profundidades más sórdidas de este culebrón benaventino. Nadie debe poner en duda sus palabras, ni siquiera aquellos que golpean sus melenas advirtiendo que hablan con unos y con otros. Nunca pensé que se haría realidad la mítica frase que hizo famosa el desaparecido Inspector Peñafiel: Joana vale más por lo que calla que por lo que cuenta.
Parece que en esa rancia familia que sigue acaparando minutos de la tempestad rosa sin devolver lo que no es suyo, todo son problemas. Me cuentan que una de las parejas más misteriosas y refunfuñonas de ese clan pronto dará la campanada, y no precisamente porque vaya a festejar sus bodas de plata. Dicen que él sigue empecinado en verse con otras mujeres con las que comparte sueños y confidencias en un aparatoso restaurante de Plaza de Castilla de Madrid. Quién sabe.