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Isabel Preysler y Ana Boyer: A la carrera por ver quién se casa antes…

Noviembre 14, 2016

Si Ana Boyer cumple sus proyectos de una boda inminente con Verdasco daría más tiempo a mamá para preparar la suya, pero bajaría el precio de la exclusiva de la matriarca. Vargas Llosa se está poniendo muy pesado y mete prisa a Isabel. No en vano, se ha quedado desplumado tras el divorcio para poder hacer feliz a la filipina, cuyo valor en el papel couché baja por lo mucho que le gusta al Nóbel llevarla a todos los saraos. Y mientras, otro tenista, zanja cualquier rumor de crisis grabando a Carolina Cerezuela en los ensayos con Jaime Anglada, con quien fue fotografiada en Cuore paseando abrazados por la calle.

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Enfadadísima anda Isabel Preysler después de que Interviú desvelara que lleva ganados dos millones y medio de euros a costa de su relación, y que su boda le reportaría no menos de 600.000 euros. Y, sin embargo, arrecian los rumores de que podría contraer matrimonio con Mario Vargas Llosa, el Premio Nobel peruano, muy pronto. Él ya es libre y la está apremiando para contraer matrimonio casi de inmediato. Ha renunciado a mucho y no quiere someterse a los dictados del Hola. Pero hay un as que se guarda en la manga la familia Preysler, y ese es la próxima y muy posible boda de Fernando Verdasco y Ana Boyer.

A la jovencita, a quien con su prodigiosa inteligencia no le gusta nada que le pregunten  por su carrera profesional, sus excedencias o sus licencias para viajar por todo el mundo en pos del tenista, el amor le importa mucho. Su madre influyó en ella mucho más que su padre. Los photocalls se han convertido en su profesión y en Linkedin, donde cuenta con 12 validaciones de sus competencias hechas siempre por los mismos, entre ellas, la del director de diarioabierto, y el despacho de abogados Uría y Menéndez figura solo como un sitio donde hizo prácticas dos meses, y no como un empleo con contrato indefinido, que según publicó Hola decidió abandonar temporalmente. Y lo hizo, presuntamente,  para vivir el amor y los posados de Ipanema. La muchacha se descompone cuando le preguntan por el tema. Y seguirá negando que va a casarse con Fernando Verdasco hasta que no llegue la hora de contarlo. La niña lleva cuentas separadas de mamá. La seudoboda de su hermano Julio José, unos votos renovados, no es sino un aperitivo de lo que se avecina. Lo de los 600.000 euros puede ser real, pero Isabel se achicharra con tanta salida. Ella, que administraba con cuentagotas sus apariciones públicas, está saliendo por la cara en todas partes, por culpa del afán de su marido en lucirla. A este paso va a tener que invitar a su segundo marido, el marqués de Griñón, a la boda, para aumentar el caché. En Filipinas los han retratado a Mario e Isabel hasta la saciedad, y lo mismo ocurre en todos los actos a los que van.

Entre tenistas anda el juego

¿Por qué Ana Boyer está dispuesta a casarse tan pronto? Porque tiene 27 años y quiere ser una madre joven, como lo fue la suya, que tuvo su primer hijo a los 20 años. Y porque la profesión de tenista tiene mucho peligro, aunque no para Carolina Cerezuela, que ha colgado una foto en Instagram que desmiente todos los rumores suscitados tras las sorprendentes fotos con Jaime Anglada, el mejor amigo mallorquín  de don Felipe VI, en la portada de Cuore. En ella se la puede ver de lo más cariñosa con Moyá, quien también ha colgado un vídeo muy natural en el que se le puede ver en los ensayos de su mujer y Anglada, mientras ellos cantan y él graba.

Pero volvamos a Ana Boyer, tal vez leyó en Extraconfidencial el peligro que tiene dejar solo a su chico cuando contamos de su periplo en el Master de La Mutua, y ha decidido protegerlo aún más con una boda que, quién sabe, podría ser al menos tan cara para Hola como la de su madre.

Aunque no hay que casarse para ser fiel. Eso es lo que da a entender esta semana Bigote Arrocet desde la portada de Semana, donde afirma que no le ha puesto  los cuernos a su María Teresa Campos. Diez Minutos y Cuore se hacen eco de la separación de Pedro J. Ramírez y Agatha Ruiz de la Prada, que tanto ha aumentado el número de lectores de El Español, y en Hola, no es bigote el que habla sino María Teresa, que lo lleva a modo de llavero y suelta: “No me importa lo que digan, todo es mentira”.

Dijo la presentadora en una ocasión que las infidelidades no son tan graves, que lo grave es que se reflejen con  luz y taquígrafos. Las imágenes que publicó Lecturas de Bigote Arrocet entrando en su piso con su amiga Gemma eran tal vez algo oscuras. Puede ser todo platónico, como la amistad de Jaime Anglada con su compañera Carolina.

Y para cerrar, Belén Esteban cuenta en Lecturas que su hija no echa de menos a Jesulín. Lo que ya estamos echando de menos todos es la boda de una de las Preysler. ¿Quién llegará antes a la meta?

Ana Montesinos