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Invierno de antaño

Enero 23, 2013

Lugareños incomunicados durante días con dos metros de nieve en la puerta de casa, caminos rurales por donde no podía pasar ni las quitanieves, leña y más leña en las chimeneas para tratar de calentar hasta los termómetros congelados, niños sin colegio durante semanas y rosario a diario para no ahogarse en cada crecida de los ríos. Ahora, cuentan nuestros mayores, que los temporales son un par de jornadas suaves de las de antaño.

Lo peor siempre es la pérdida de vidas humanas, como el marinero ahogado en Galicia, que se podía haber evitado, con algo más de precaución o las miles de hectáreas de cultivo anegadas por un rio Ebro, descontrolado, que sigue teniendo sus cauces como si fuesen basureros o cloacas. No aprendemos. Jueves 24 de enero donde recuperamos cierta calma. Los vientos de noroeste y el mar de fondo pierden fuerza en el cantábrico, olas de 5 metros, pero en los Picos de Europa nos encontramos con rachas de 95 km por hora. Brincamos de costa a costa y en el litoral almeriense y campo de Tabernas, se mantiene la alerta naranja, por un poniente que sopla a la velocidad de una bala.

El capítulo de nevadas también mejora. A primeras horas la cota de nieve se sitúa en los 600 metros al norte de Castilla y León e irá subiendo a lo largo del día para situarse en los 1.200 metros. Al igual que en el sistema central, la ibérica o la sierra de Madrid, donde el espesor será apenas de 5 centímetros. La cota más baja volverá a situarse en los pirineos, 400 metros y la más alta en las sierras de Jaén y Granada, 1.300 metros. Las temperaturas pegan un pequeño estirón, heladas que se cortan un pelo, dejamos de ver mercurios de 10 bajo cero, pero eso no quiere decir que me salga de casa en manga corta.

Quien pasa el mes de enero, pasa el año entero