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Intermediarios caros, intermediarios baratos

Septiembre 2, 2013
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Dentro de unos años, cuando se analice de forma retrospectiva la crisis económica actual, sin duda lo que más se destacará será la destrucción de empleo, muy condicionada por la excesiva dependencia de nuestra economía al sector de la construcción, muy intensivo en trabajo, y también por los desmanes realizados por el sector financiero financiando, que ha financiado un crecimiento sin fin. Pero aunque se han cerrado cientos de empresas y miles de autónomos han tenido que abandonar su actividad, también han surgido o crecido nuevas actividades, muy relacionadas con la crisis directa o indirectamente, ya que buscan un ahorro para familias y empresas que ahora más que nunca necesitan mejorar sus cuentas.

Comparadores financieros y de seguros

Desde hace unos cuantos años en las horas de máxima audiencia vemos con insistencia anuncios de comparadores de seguro: rastreator, acierto, seguros.es… si navegamos por Internet la publicidad se multiplica y no sólo en seguros, sino en finanzas, telecomunicaciones, energía… La fórmula desde luego ofrece beneficios al consumidor, vemos rápidamente las ofertas existentes en el mercado, características y precios, y podemos contratar aquel producto que más nos convenga, pudiendo obtener un ahorro con ello. ¿Qué ganan estas empresas? Una pequeña parte lo consiguen con ingresos publicitarios, pero la mayor parte de la facturación la consiguen gracias a la contratación de productos y servicios, es decir actúan como un intermediario y comercializador de aseguradoras, bancos o telecos. Esto no es malo en sí, ya que la información que ofrecen al consumidor es completamente gratuita, el único problema está en que algunas veces se nos puede presentar sesgada o tendente a que contratemos algún producto.

Los “peligros” de los intermediarios financieros

Quien sí requiere un coste implícito son los intermediarios financieros, que nos ofrecen soluciones financieras para reunificar nuestras deudas o “solucionar” problemas financieros. Dejando a un margen que algunos de estos intermediarios ofertan préstamos privados a un tipo de interés desorbitado y con un claro peligro para el consumidor, los que operan con entidades financieras tampoco están exentos de puntos negativos, y este es fundamentalmente el enorme coste que supone al consumidor. ¿Merece la pena este coste? En la mayoría de los casos francamente no, si la operación es viable lo será con o sin intermediario, y que presente una operación a distintas entidades financieras no cuesta los miles de euros que nos cobran.

No despreciemos las fórmulas tradicionales

Por todo ello es importante cuestionarse todas estas nuevas fórmulas que han crecido a la sombra de la crisis y de una mayor necesidad de los consumidores. Por ejemplo, ¿Nos ofrecerá siempre un precio mejor un comparador que un corredor de seguros tradicional? En muchos casos no. ¿Es complicado presentar una oferta financiera a un banco? Es cierto que muchos productos financieros tienen una complejidad que les alejan de los conocimientos del consumidor, pero las hipoteca no es el más problemático y además en los últimos años los organismos reguladores como el Banco de España han ido editando una serie de páginas webs y guías para ayudar al consumidor a comprender mejor estos productos y negociar con el Banco. Ante ello, la respuesta es lógica es que no dejes que otros te cobren, y mucho, por lo que puedes hacer tú.

En definitiva, nuevos negocios, algunos prácticos y otros no, y todos lucrativos para quien los realiza y no del todo para el consumidor.