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235 personas perdieron la vida en la carretera durante los dos meses de verano

Interior se gasta 179.000 euros en un nuevo radar para el helicóptero de la DGT que multa cinco veces más a los conductores españoles

Octubre 14, 2013

El debate de su eficiencia está abierto. Son muchos los que creen que su único propósito es el afán recaudatorio del Gobierno
Según el PSOE el helicóptero de Tráfico registró 7.000 multas en tan sólo dos semanas
El pasado mes de julio la DGT contrataba el mantenimiento para los cinemómetros autovelox 105 por más de 1,25 millones de euros

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Las carreteras españolas maquillan sus cifras de muertes en accidentes viales. Unos números que todavía son abultados pero que en la Operación Verano de 2013 (julio y agosto) dejaron un 10% menos de fallecidos que en el mismo período de 2012. El cómputo global, así a todo, es escalofriante: 235 personas perdían la vida en las autovías nacionales. El Ministerio del Interior de Jorge Fernández Díaz y la DGT de María Segui todavía tienen mucho trabajo por hacer.

A la vista de los resultados, la política de radares no es eficaz. De nada sirve plagar las carreteras de cinamómetros con claro afán recaudatorio si las cifras de siniestralidad vial no bajan considerablemente. La medida choca de pleno con la nueva propuesta de Interior: la enésima reforma de la Ley de Tráfico y Seguridad Vial incluirá el aumento de la velocidad máxima permitida de 120 a 130 kilómetros por hora en autovías y autopistas. El órgano ministerial trabaja sin un criterio definido: sanciona la alta velocidad pero por otro lado la promueve. Una descoordinación alarmante.

Sin embargo, el Gobierno sigue en sus trece. Ayer mismo adjudicaba el contrato para el “suministro de un cinemómetro para su instalación en helicóptero de la Dirección General de Tráfico” por un total de 179.000 euros a través de un procedimiento negociado sin publicidad. El dispendio es mayúsculo, máxime ante una medida tan impopular como esta que ha generado tanta oposición social. Y es que el helicóptero con radar de la DGT multa cinco veces más que los radares convencionales.

La política de radares no es algo nuevo. El pasado mes de julio la DGT contrataba el “servicio de mantenimiento integral para los cinemómetros autovelox 105 adscritos a los servicios periféricos y a la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil” por más de 1,25 millones de euros.  

Un fin ambiguo

Coincidiendo con el aumento de la proliferación de los radares, el secretario de organización del PSOE de Mijas, José Antonio González, aseguraba respecto a uno de estos dispositivos que la DGT habría fracasado en la supuesta intención disuasoria del radar y confirmado el interés económico al registrarse 7.000 multas en 2 semanas, en un tramo no considerado dentro de los más conflictivos de la localidad malacitana.

Como este, un ciento. Cada vez son más las noticias que emergen en la prensa local y nacional sobre mecanismos que no cumplen su objetivo principal, esto es, mejorar la seguridad del tramo de ruta en el que están instalados, mientras favorecen a otro fin distinto: incrementar los ingresos a través de multas impuestas a conductores que rebasan mínimamente los límites de velocidad sin ocasionar peligro alguno. Mientras, en las carreteras españolas siguen muriendo viajeros cada semana, quizás porque el foco de la DGT se desvía de lo verdaderamente importante: rehabilitación de tramos de calzada, señalización, incorporaciones y salidas. A este respecto, nada se anuncia.