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Un amigo de Alberto Martín se dedica a desgranar la vida de los integrantes de la polémica

Intentan desacreditar a la hija de Lidia Bosch

Mayo 18, 2009

Resulta poco o nada convincente que un amigo del matrimonio Bosch-Martín ande estos días intentando convencer a diversos periodistas de que la adolescente involucrada en la denuncia que presentó la actriz contra su marido está interpretando un papel.

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No hay vuelta atrás. Lidia Bosch está rabiosamente convencida de que los hechos que cuenta su hija menor de edad forman parte de un pasado que se ha convertido en pesadilla. Quiere ir a por todas. A pesar de que su estado anímico preocupa a sus más allegados, tal y como publiqué en exclusiva hace algunos días, la actriz tiene claro que su hija bien merece un esfuerzo. Habrá que esperar en silencio hasta que la magistrada decida qué hacer con el polémico caso. De momento, Lidia no duda en desvelar a sus más cercanos su desconcierto ante la situación. No es mujer de polémicas ni de líos de familia. Sorprende, incluso llega a molestar, que, con el paso de los días, la presunta víctima de los supuestos abusos por parte de Alberto Martín se haya convertido en una especie de verdugo mediático al que todo se le cuestiona. Sí, Lidia y la adolescente tendrán que demostrar fehacientemente que su testimonio no es una invención, pero rechina que sus argumentos se estén utilizando como arma masiva de destrucción personal. Uno de los mayores propagadores de bulos y comentarios más que hirientes sobre la niña de los ojos de Lidia está siendo un amigo respondón del arquitecto que estos días se ha alzado como su portavoz mediocre y clandestino y que no duda en ventilar secretos de alcoba que nunca debían ser contados. El maromo, que no parece tener medida en cuanto a contar secretos de la protagonista de la tétrica historia, se dedica a hablar con periodistas mediáticos a los que explica que la joven denunciante está interpretando un papel “porque es Molina y lo lleva en la sangre” y que el delito que se imputa a Martín “no tiene ningún tipo de fundamento”. Resulta chocante, sobre todo porque a estas alturas de la película parece maldad encorsetada creer que alguien menor de edad, con un físico despampanante, y una cabeza realmente bien amueblada vaya a inventar para sobresalir. Eso sí, Alberto Martín debería vigilar de cerca a sus amigos largones para que los vómitos no acaben salpicándale.

Por Saúl Ortiz

saul@extraconfidencial.com