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Mientras destacados profesionales de TVE se posicionan ante un previsible triunfo electoral del PP

Instalan una cama en el despacho de Oliart para que pueda dormir sus siestas

Mayo 9, 2011
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A ciertas edades, el ritmo vital se pasa de vueltas, de modo que la vigilia sustituye al sueño y viceversa. Eso es lo que nos cuentan que le ocurre el presidente de la Corporación RTVE, Alberto Oliart. Como los años no pasan en balde, el octogenario Oliart no es inmune a ello y muy habitualmente se desvela de madrugada. El primer efecto de estos trastornos lo sufre su conductor, que se sobresalta con llamadas del jefe a horas intempestivas para que pase a recogerle.

El presidente llega a la Corporación antes de que salga el sol y pasa buena parte de la mañana visitando al equipo de Los Desayunos en La 1, así como al de Juan Ramón Lucas en RNE. Pero al mediodía el sueño vende al anciano. Hasta hace poco, el fiel conductor llevaba a Oliart a su domicilio a eso de las dos de la tarde, necesitado de una reparadora siesta. Hasta tal punto, que esa media jornada obligaba a altos cargos de Televisión Española a enviar documentos que requerían su firma al domicilio particular del ex Ministro de Defensa.

Pero la racionalización laboral genera soluciones ingeniosas, así que para evitar tanto desplazamiento del trabajo a casa y de casa al trabajo, la empresa pública ha decidido habilitar un pequeño dormitorio en el despacho de su máximo ejecutivo, de manera que puede tener más cerca los brazos de Morfeo cuando le amenace la modorra.

En busca de la canonjía eterna: de Moreno a Lucas

RTVE es siempre un generador de noticias. Además de esta “solución Ikea” para Oliart, nos cuentan que destacados nombres de la cúpula de la empresa mudan sus chaquetas sin pudor alguno y es en la Radio, RNE, donde la conversión ideológica parece notarse con menor disimulo. El director, Benigno Moreno, y la estrella de las mañana, Juan Ramón Lucas, se deshacen en guiños y gestos de complacencia con el Partido Popular, a sabiendas de que las encuestas vaticinan un cambio inexorable en el horizonte electoral de 2012.

Donde la búsqueda de amigos peperos también es llamativa es en el Consejo de Administración. Sus miembros saben que Rajoy y los suyos quieren reducir el número de integrantes y el objetivo de aquí a las generales es hacerse imprescindible para los casi seguros nuevos gobernantes y poder mantener la enorme canonjía de ingresos y privilegios y el escaso trabajo que entraña ser consejero de la Corporación, menos pública que nunca.