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BIOGRAFÍA INÉDITA DE ENCARNA SÁNCHEZ (X)
Declaraciones exclusivas de la sirvienta de la locutora

Inmaculada Liriano: “Isabel Pantoja me conoció en Santo Domingo y fue ella la que me contrató para que sirviera a Encarna Sánchez”

Mayo 29, 2008

“Recibí la llamada de una persona, periodista o paparazzi que hoy sin puedo identificar, que me dijo si conocía que estaba viviendo con una….”
 
“Quién llegó a explicarme el significado de esa palabra fue Pilar Gómez Domingo, el ama de llaves de la señora. Me contó toda la vida pasada de Encarna, pero a mí no me importó nada de lo que me dijo, porque yo nunca vi un mal comportamiento en la casa”
 
“Me habló de mujeres que habían estado en su pasado afectivo: Mariví Dominguín, Nuria Abad, Beatriz Carvajal, Conchita Bautista y otras muchas más”


Inmaculada Higinia Liriano Martín, la que fuera sirvienta de Encarna Sánchez desde el año 1993, se confiesa, en el libro “La Biografía inédita de Encarna Sánchez”. Ella fue la única persona que vivió día a día la enfermedad de la locutora, sus amistades, sus angustias y, también, alguna que otra alegría. Y no soporta ver como gente llegada a última hora al lado de la locutora, tiran por el suelo el nombre de Encarna Sánchez, se apropian de sus posesiones, deforman la realidad de lo que de verdad ocurrió y viven como si nada pasase. Por todo ello, ha decidido hablar, a dejar en buen lugar el buen nombre de su “señorita”, a pesar de las amenazas que ha recibido de esa gente que acabaron llevándose gran parte de la fortuna de la popular locutora. Nos limitamos a reproducir textualmente parte de esa confesión.
 
“Yo llegué a España el 1 de enero de 1993. Soy de Santo Domingo, la menor de siete hermanos, licenciada en Hostelería y trabajaba en el Hotel Quinto Centenario. Allí, con motivo de la Hispanidad del año 1992, me conoció la señorita Isabel Pantoja. Nos conocimos en la cafetería del Hotel, porque a mí siempre me correspondía atenderla a ella. Un día me comentó que necesitaba traer a España, para una amiga suya, a un matrimonio para servir en la casa. Le dije que por qué no me llevaba a mí, porque allí se ganaba más. Me dijo que lo comentaría con su amiga y que me diría algo” rememora Inmaculada.
 
“Cuando llegué a España me encontré una vida muy diferente a lo que me había imaginado. Encarna Sánchez, en las conversaciones que mantuvimos antes de emprender viaje, nunca me había dicho que vivía en un chalet tan grande, ni tampoco las necesidades diarias de esa casa. Eso me sorprendió mucho. Pero asumí el riesgo. Al llegar al aeropuerto, horas antes, me sentí como en un mundo distinto al mío. Me fue a recoger Teresa Pollo, la secretaria de la señorita Pantoja, y me llevó directamente a la casa. Allí estaba la señorita Encarna con Isabel Pantoja. Me recibieron muy cariñosamente. Me dijeron que descansara y que, al día siguiente, ya comenzaría a trabajar”.
 

Llamadas amenazantes

 “Un día cuando ella acababa de marcharse a París para la consulta periódica de su enfermedad, sonó el teléfono. Era la voz de un hombre, que no se identificó, hoy en día sí lo he podido identificar después de oírlo en varios programas del corazón y sorprendería mucho si dijera de quién se trata, paparazzi o periodista, pero puedo asegurar que fue él, su voz se me quedó grabada, en esa llamada me dijo si sabía en que casa me había metido, que estaba viviendo con una … Y yo no sabía que quería decir eso porque en mi país, esa palabra no existe. Me metió mucho miedo en el cuerpo y me pasé la noche llorando, Encarna, Isabel y Marujita, aprovechando que estaban en París quisieron pasarse por Disneyland para distraerse y yo me encontraba sola, cuando llegaron me encontraron haciendo mis maletas”.
 
“Quién llegó a explicarme el significado de esa palabra fue Pilar Gómez Domingo, el ama de llaves de la señora. Me contó toda la vida pasada de Encarna, pero a mí no me importó nada de lo que me dijo, porque yo nunca vi un mal comportamiento en la casa y eso era lo único que me importaba. Yo respetaba su vida privada, me limitaba a trabajar y no me importaba esos temas. Entonces fue cuando Pilar me explicó el significado y me habló de mujeres que habían estado en su pasado afectivo: Mariví Dominguín, Nuria Abad, Beatriz Carvajal, Conchita Bautista y otras muchas más. También me dijo que cuando yo viese algo en la casa, me hiciese la disimulada y siguiese con mi vida”.
 

Julio Fernández