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A QUIÉN CORRESPONDA

A QUIÉN CORRESPONDA

La industria del automóvil se prepara para la revolución del coche eléctrico y ya comienzan los despidos

Diciembre 13, 2016
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No es una hecatombe pero la industria automovilística comienza a prepararse para una de las transformaciones más brutales que ha sufrido desde que se instauró la producción en cadena. El coche eléctrico llega dando zancadas y todo lo que le rodea va a tener que moverse a su ritmo, y en muchos casos va a tener que cambiar radicalmente su producto y filosofía de empresa o desaparecerá. Un coche eléctrico difiere básicamente en su motor y carburante de los conocidos hasta ahora, y ello conlleva la desaparición de complejos sistemas de combustión, mecanismos con cientos de piezas móviles que necesitan encajar de manera precisa, lubricación, mantenimiento, recambios, y partes tan reconocibles como un depósito de combustible. De entrada, son más rápidos y fáciles de montar, tienen un mantenimiento más sencillo, y sus recambios deberían ser más baratos y accesibles, y el mecánico del futuro se parecerá más a un electricista o un ingeniero que a los actuales con sus manos grasientas.

Las factorías necesitarán menos personal y el primer reflejo de las nuevas reglas industriales son los 30.000 empleados que piensa despedir el grupo Volkswagen de aquí a 2020. El plan es realizar la maniobra en base a bajas incentivadas y jubilaciones anticipadas para no romper con su pasado de manera traumática. De ellos, cerca de 23.000, saldrán por la puerta de sus factorías en Alemania, y el resto, 7.000, lo harán especialmente en sus fábricas latinoamericanas. Estas salidas tendrán especial incidencia en Brasil y Argentina, dos países donde las ventas de automóviles del grupo caen con estrépito de un tiempo a esta parte. En principio no se espera que afecte demasiado a las dos fábricas del grupo en España, en Barcelona y Pamplona, pero nada garantiza que en un futuro la jugada no siga ampliándose. Con ellos Volkswagen enjuga los problemas y costes del Dieselgate al ahorrar unos 3.000 millones de euros al año, pero se pertrecha para la obvia transformación venidera y que consiste en que para crear los nuevos tipos de vehículos son necesarios menos operarios.

Cambio en las líneas de producción

El siguiente elemento de la cadena industrial que va a sufrir en sobremanera van a ser las firmas de proveedores. No todas las piezas de un automóvil son construidas en las factorías matrices, sino que se buscan en manufactureros de la industria auxiliar. Los coches eléctricos seguirán necesitando asientos, faros o ruedas, piezas tradicionalmente adquiridas a terceros, pero en ausencia de motores como los conocemos hoy no serían necesarias correas de distribución, pistones, bielas, radiadores o depósitos de líquidos. Firmas de enorme reputación y calado dentro del ecosistema de la automación como Delphi Automotive, con más de 160.000 empleados en los treinta y dos países en los que producen componentes para coches, van a sufrir. Esto es lo que piensan los analistas de mercado Morgan Stanley, que asumen una bajada en sus acciones de bolsa ante la tesitura que se les avecina.

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El 25% de las piezas que fabrican están relacionadas directamente con los motores de combustión interna, así que o se adaptan a las nuevas necesidades, o ese 25% de su volumen de negocio acabará desapareciendo, y con ello puestos de trabajo, factorías, etc. La solución estaría en cambiar sus líneas de producción de las bombas de gasolina a convertidores AC/DC, de depósitos para líquidos a baterías de alta capacidad, o de inyectores a conectores y tomas de corriente.

Tesla, líder indiscutible en coches eléctricos

Esto es algo que ya saben en Tesla, de momento los líderes en las tecnologías en coches eléctricos y en breve completamente autónomos. De momento su pilotaje automático es parcial y lo denominan “conducción asistida” pero poco a poco las regulaciones nacionales, como en España, se están modificando para su aceptación legal. Elon Musk, el presidente de la compañía, tiene previsto hacer crecer su mercado de manera exponencial gracias al primer modelo para el mercado de consumo. Se espera que el Tesla Model 3 salga a la venta a finales de 2017 a un precio que ronde los 35.000 dólares, una cifra relativamente popular pero muy lejos de los más de 80.000 que cuesta su actual coche más barato. Musk ya adelanta que la fabricación de sus coches estará cada vez más automatizada y simplificada, e incluso teoriza con una renta social fija para la población en un futuro ante el ahorro de costes industriales en base a la galopante robotización de sus factorías. Hasta ha desarrollado una manguera mecánica que a modo de brazo articulado busca el enchufe de recarga del coche. Su aspecto se asemeja al de una serpiente mecánica que se mueve desde el suelo hasta el enchufe del vehículo. Si al final lo pone a la venta, no es que se haya cargado a la gasolinera, es que si la hubiera, también habría eliminado al empleado que atiende al repostaje.

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Un momento de fuertes cambios de futuro siempre es un espacio abierto para la creación y el emprendimiento. Un ejemplo de ello fue Otto, la empresa que desarrolló el sistema de conducción automatizada que Uber compró en verano por 680 millones de dólares. Con sus 91 empleados, sus creadores lograron un beneficio en apenas seis meses de 750.000 dólares por trabajador. El mundo de la automación se está reinventando y es el momento de las ideas. En un día acertado podrías hacerte multimillonario, ponte a pensar.

José M. Zapico

@VirutasF1