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Indignación en los socios del Real Madrid por presuntas irregularidades en el sorteo de entradas para la final de la Champions y por el sistema de reparto escogido

Mayo 18, 2016
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El Real Madrid de Zidane realizará un ‘all in’ el próximo 28 de mayo en el Guiseppe Meazza. Será el particular todo o nada de un equipo que se ha marcado una segunda vuelta estratosférica. La llegada del francés ha servido para pelear por la Liga hasta el último suspiro. Pero la línea que separa al éxito del fracaso en la Casa Blanca es verdaderamente fina, casi insignificante. Si el cuadro merengue no gana a su vecino en Milán, nada de esto importará. Será un curso en blanco y cuando ese color significa la ausencia de títulos no es bien recibido por la parroquia madridista.

Es normal, pues, que una gran mayoría de aficionados se haya interesado en asistir a tan magno evento. Pero la leonina repartición por parte de la UEFA y el sistema impuesto por el Real Madrid han indignado sobremanera a muchos socios blancos. La historia de las guerras la suelen escribir los vencedores y después la intentan cambiar los vencidos. Aquí ocurre más o menos lo mismo: reparto justo y sorteo limpio para las instituciones, oscurantismo y amiguismo para los que se han quedado sin boletos.

Muchas sospechas desde el principio

Las suspicacias en torno al sistema de reparto elegido por el Real Madrid comenzaron mucho antes del sorteo. No gustó al aficionado blanco, para empezar, que 1000 entradas fueran destinadas a las peñas, ya que considera que esa es una forma de pagar los votos afines a Florentino Pérez en las elecciones a compromisario. Muchos socios ven un agravio comparativo en este punto, ya que algunos integrantes de estas peñas no tienen vínculo oficial con la entidad merengue.

Los socios indignados tampoco ven lógico que el club se apropie de más de 3200 entradas para sus compromisos (directivos, ex jugadores, protocolo, etc.). Piensan que el trato al socio, el supuesto dueño del club, está dejando mucho que desear en pos del postureo. Esta temporada hemos visto en el palco del Santiago Bernabéu a políticos, empresarios, integrantes de la alta alcurnia, en definitiva. Da la sensación de que prima la imagen al bienestar del aficionado común.

Hay dos cosas más que no han convencido a la afición: que las entradas (en algunos casos) tengan que ser recogidas en Milán y la famosa fianza de los 10 euros (algo eliminado en las últimas horas por las críticas al respecto).

No se premia el Euroabono y se condena la reventa

A diferencia de lo que sucede en el Atlético de Madrid, en el sistema creado por su vecino no se tiene en cuenta si el solicitante tiene o no Euroabono. Los que sí lo poseen lo consideran otra injusticia, pues creen merecer algún tipo de privilegio por haberse costeado un abono más caro que los demás. En este sentido, envidian el proceso llevado a cabo por el club rojiblanco (rudimentario y con imperfecciones, en cualquier caso).

En lo que sí están de acuerdo ambas entidades es en perseguir la reventa, algo que sí que parece loable. De hecho, el Atlético ya ha abierto varios expedientes a socios que han intentado revender sus entradas para la final en diferentes portales de Internet. Lo mismo ha sucedido con el Sevilla, finalista de la Europa League. La picaresca, como viene siendo habitual en situaciones así, entra en juego, aunque esta vez tendrá más difícil salir airosa.

El sorteo, en el ojo del huracán

Pero la mayor parte de las quejas se focaliza en el sorteo realizado por el Real Madrid. Algunos socios denuncian que existen personas que recibieron un mensaje privado indicándoles cuándo debían realizar su solicitud para asegurarse una entrada. Otros incluso van más allá: aseguran que algunos integrantes de las peñas y grupos afines a Florentino Pérez sabían que tendrían su entrada mucho antes de que se abriera el plazo de solicitudes.

Es la mejor forma de pagar los favores: algunos exigen entradas además de bocadillos”, señala uno de estos socios indignados. En definitiva, hay una corriente que piensa que todas las aristas confluyen en lo que vendría a ser un proceso poco transparente y que da lugar a privilegiados y damnificados.

También piden una respuesta contundente a la UEFA

Resulta completamente incomprensible la repartición que ha hecho la UEFA. Aquí, además, no ha habido camuflaje de ningún tipo. La institución continental ha dado 19550 entradas a los finalistas y se ha quedado con la friolera de 42000. Los aficionados blancos ven en este reparto un ataque directo hacia ellos y hacia lo que representan.

Son los que llenan cada domingo el Santiago Bernabéu -piensan- y ahora se les deja a un lado para satisfacer los deseos de muchas personas que, en muchas ocasiones, ni siquiera son aficionados al fútbol. Los socios del Real Madrid se sienten perjudicados y exigen una contundente reacción por parte de la entidad presidida por Florentino Pérez. Muchos de ellos viajarán a Milán sin entrada: “Aunque sea lo veo en la calle, pero yo quiero estar con mi equipo”.

Felipe de Luis Manero

@felipedeluis99