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La nobleza catalana, disgustada con los duques de Palma

Iñaki Urdangarín animó a empresarios catalanes del vino y del cava a contratar sus servicios por 30.000 euros el evento

Enero 16, 2012

Se interesó en la organización de actos menores con fines promocionales
"Nunca quiso relacionarse con las familias bien de aquí, ni quiso ir a ninguna casa salvo contadas excepciones", aseguran
Uno de los hijos de Urdangarín ya padece en el colegio de Washington los coletazos del escándalo


Desde Washington nos llegan noticias según las cuales uno de los hijos de la infanta doña Cristina ya estaría padeciendo los coletazos del tsunami Urdangarín, siendo víctima de algunas situaciones de burla por parte de algunos compañeros del colegio de Washington en el que sigue sus estudios y en el que comparte aulas con hijos y nietos de diplomáticos y de familias principales allí afincadas. Una situación triste y nada deseable para un nieto del rey de España, donde continúan menudeando las pequeñas noticias que copan el interés y ocupan todos los foros de la red en torno al duque de Palma y a su pasado reciente.
 
De hecho en Barcelona, ciudad donde la infanta y su esposo han residido durante años, la nobleza y la alta burguesía de viejo cuño locales no pueden ocultar su disgusto en relación con la pareja, que no es sino una extensión del desagrado que este colectivo social sintió durante tiempo ante la evidente falta de interés que doña Cristina siempre mostró por esos estamentos. “Nunca quiso relacionarse con las familias bien de aquí, ni quiso ir a ninguna casa salvo contadas excepciones”, reiteran unos y otros.
 
Iñaki, a por los industriales del vino y del cava
 
Tanto en así que en cierta ocasión la esposa de un importante noble catalán se permitió indicar a doña Cristina que estaría bien que se dejase ver más por ciertos ambientes en los que su presencia como representante de la familia real era echada de menos. Pero el duque de Palma tenía sus intereses puestos en esa otra burguesía, más cercana a sus propios orígenes, del dinero y de la industria pues, nos cuentan, en varias ocasiones animó, supuestamente, a varias conocidas familias de la industria del vino y del cava a considerar el contratar sus servicios para la organización de eventos menores con fines promocionales por sumas en torno a los 25.000 y 30.000 euros, colocando con ello a los industriales en posiciones a momentos delicadas e incómodas.
 
No es por tanto que extrañar que Iñaki Urdangarín se acercase más a figuras de poder más efectivo, aunque de menor representación histórica, como el fallecido Juan Antonio Samaranch, un personaje de muy larga trayectoria y premiado con un marquesado que allá por los años 60 fue uno de los apoyos de Alfonso de Borbón y Dampierre en sus pretensiones a la corona de España. Durante años, Samaranch no faltó a numerosos actos de la familia real griega (pudimos ver a su esposa en la boda londinense de la princesa Alexia de Grecia, prima e íntima de doña Cristina), y aún se recuerda su multitudinario funeral, que algunos llegaron a calificar de “funeral de Estado”, en presencia de los reyes, las infantas doña Elena y doña Cristina (los príncipes de Asturias se abstuvieron), y los reyes Constantino y Ana María de Grecia.
 
Por el contrario, y tras el reciente paso de los príncipes de Asturias por Barcelona para un acto organizado por la nueva fundación Príncipe de Gerona, la impresión dejada por la pareja real no puede ser mejor pues son muchos los asistentes al acto que alaban la excelente dicción catalana de don Felipe y que se extienden arguyendo que el catalán de doña Letizia no puede ser mejor. Toda una gran tarea de fondo esta de los príncipes de Asturias, que a todas luces buscan distanciarse con gran inteligencia de la opacidad y la falta de claridad de los negocios de su cuñado el duque de Palma.