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El imperio empresarial del magnate británico en España no tiene límites

(III) Judah Binstock delega en sus hijos algunas de sus sociedades

Septiembre 5, 2007

Le conocen como el amo y señor de Marbella. Su último órdago inmobiliario depende del nuevo PGOU del Ayuntamiento malagueño, tal y como ha informado este periódico en sus últimas ediciones. Su residencia habitual radica en París. Pero la distancia no es problema para llevar sus negocios. En España posee varias empresas en las que no figura oficialmente, aunque es el dueño y señor en documento privado. Pero en otras ejerce públicamente y cuenta entre sus consejeros con sus propios hijos.

BINSTOCK LESLIE HUE SALOME

Judah Eleazar Bistock, de 82 años, está casado con Josie, una mujer mucho más joven que él, de origen vietnamita, y tiene tres hijos, dos de ellos varones. Aunque posee una magnífica mansión al estilo árabe en Marbella, en el camino de Camojan, suele pasar largas temporadas en París. Pero la distancia no es problema para llevar sus negocios. En España posee varias empresas en las que no figura oficialmente, aunque es el dueño y señor en documento privado. Pero en otras ejerce públicamente y cuenta entre sus consejeros con sus propios hijos.
 
Estas son el Gran Casino de Aljarafe S.A. en la que figura como consejero tras ceder el cargo de presidente a uno de sus hijos a principios de este año; es consejero de Restauración y Aparcamientos del Aljarafe, SL; administrador único de Agrobatanero, SL y Mar de Azimut, SL; administrador mancomunado de la curiosa “Hasta Luego Lucas”, SL; consejero de Aldanza Inversiones, SL y administrador de Banockburn, SL; todas ellas domiciliadas en Marbella, salvo Gran Casino, Agrobatanero y Restauración y Aparcamientos, que están en Sevilla y todas ellas con cargos nuevos o renovados desde el año 2000.
 
Leslie Hue Salome Binstock, es la hija de Judah y ya tiene responsabilidades empresariales. Es consejera delegada en Restauración y Aparcamientos de Aljarafe, SA; consejera en Gran Casino Aljarafe, SA y Corporación de Nueva Marbella, SA.
 
Jonathan Alexander Hannibal Binstock es el pequeño de los hijos y es consejero de Corporación Nueva Marbella, SA y de Restauración y Aparcamientos del Aljarafe, SA.
 
Por último, Josianne Rinaldo Binstock, el primogénito de Judah, es apoderado, al tiempo que consejero delegado de Corporación Nueva Marbella S.A., consejero de Ocio y Valores S.A. y de Aldanza Inversiones S.L. Asimismo, Josianne sustituyó a su padre en el cargo de presidente del consejo de Administración del Gran Casino Aljarafe el 26 de febrero de este mismo año 2007.
 
¿Quién es Judah Binstock?
 
Judah Eleazar Binstock, un rico judío de nacionalidad británica, con residencia en Marbella, Londres y París, amén de otros destinos paradisíacos, siempre ha estado en el ojo del huracán de cuántas investigaciones criminales nacionales e internacionales haya habido.
 
No en vano sus amistades peligrosas no le han reportado alegrías a este octogenario quien, en reiteradas ocasiones, asegura que el aura de liderar, casi, el eje del mal, son simplemente fantasías, o mejor dicho, como a él mismo le gusta decir en un perfecto francés: “légendes mon ami, légendes”.
 
Pero no todo son leyendas, sus ochenta años dan para muchas historias y para hacer un buen número de amigos, nunca tan grande como el de enemigos. A Judah se le ha acusado de, supuestamente, estar involucrado en operaciones de tráfico de armas, de gestionar los capitales de la Reina Isabel II de Inglaterra y de, incluso, financiar al Partido Comunista francés.
 
Cuando saltó a la opinión pública la llamada Operación Malaya, de cuyo final algunos auguraban un sonoro fracaso similar a los resultados de “Ballena Blanca”, todo el mundo puso los ojos en lo terrenal pero no en lo divino. La detención de Juan Antonio Roca como principal cabecilla del multimillonario saqueo y expolio municipal marbellí pareció que la acción de la investigación judicial empezaría a trabajar de modo piramidal inverso: esto es, de Roca hacia abajo. Tras el asesor de Urbanismo de Marbella, se detuvo a la alcaldesa, a la primer teniente de alcalde, concejales… Y así hasta nuestros días, dejando al descubierto un entramado de corrupción absolutamente impresentable en el que una tropa de sujetos sin escrúpulos ni cultura se forraron con dinero robado a los ciudadanos y empleado en construir palacetes, mansiones y fincas rodeadas de mal gusto y horterismo paleto, convencidos de que les cubría una mística impunidad.
 
Pero nadie parecía mirar al cielo. En otras palabras, nadie miraba mas arriba de Roca, un murciano que quienes le conocen aterrizó en un Seat Panda, en gabardina y con unos cuantos bocatas preparados por su señora esposa para no gastar lo que no tenía en el camino, en un gran viaje para “poner patas arriba” Marbella a las órdenes de Jesús Gil y Gil.
 
Y es aquí donde muchos se preguntan por qué la “Operación Malaya” no apuntó más alto, si todos están convencidos que el señor del Seat Panda tuvo que entrar en el Ayuntamiento de la mano de alguien. Nadie se cree que Juan Antonio Roca llegara y dijera, “ey, aquí estoy yo, denme un despacho que vamos a ponernos manos a la obra”. Alguien le abrió la puerta.
 
Es aquí donde entra en juego Judah Eleazar Binstock. Su innegable inteligencia y su capacidad empresarial innata le han ayudado mucho en su vida para sortear, a buen seguro, otros retos de mayor riesgo personal y calado económico.
 
En esencia Binstock, que desde los tiempos del glamour marbellí de mediados de los ochenta se empeñó en la compra de suelo hasta convertirse en todo un terrateniente, haciéndose con la mayoría del terreno tanto urbanizable como industrial y rústico del termino municipal de Marbella y adyacentes. Pero aún así no descuidó otras inversiones como el juego. Los casinos son su pasión y lo que le ha hecho multimillonario, pero a veces nunca es suficiente.   
 
Y en esto las sospechas apuntan a que Judah Binstock, cuyos hijos están todos colocados al frente de los negocios de la familia, en un último juego planeo la moción de censura contra Julián Muñoz, que dio paso a la nueva corporación que en su mayoría acabaría sabiendo lo que es comer de menú en el talego.
 
Pero no hay ninguna prueba que lo relacione con los tejemanejes y corruptelas marbellíes mas allá de la sospecha que se deduce de una virtual partida de ajedrez. Esto es casi, de momento, como un dogma de Fe ; o se cree o no se cree.