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Según se revela en el libro "Rumbo a lo desconocido, Historia secreta de los años más convulsos del PP"

Ignacio González y Ruiz Gallardón estuvieron a punto de llegar a las manos durante una cena

Mayo 11, 2008

"Mira, Alberto, no eres precisamente tú el más indicado para llamarnos a nosotros “fachas”…¿Te crees que no sabemos tu trayectoria? ¡O retiras ahora mismo lo que has dicho o te pego una hostia aquí mismo! ¡Me tienes hasta los huevos!"

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Lo anticipamos en su día. El libro “Rumbo a lo desconocido, Historia secreta de los años más convulsos del PP”, escrito por el periodista Graciano Palomo, dará mucho que hablar Todo parece indicar que la crisis que sufre el Partido Popular estaba cantada y por algún sitio tenía que explotar. En la mencionada obra, además de las luchas por una cuota de poder en la calle Génova de Madrid, sede central del PP, se desvela que el vicepresidente de la Comunidad Autónoma de Madrid, Ignacio González, y el alcalde de la capital de España, Alberto Ruiz Gallardón, estuvieron a punto de llegar a las manos tras una acalorada discusión durante una cena a cuatro tras una serie de consideraciones del primer edil hacia la presidenta, Esperanza Aguirre.
Por su interés, y para comprobar como, por ejemplo, se las gasta el edil madrileño, reproducimos lo que relata en la página 305 de la citada obra, en el capítulo titulado “Tres sombras crónicas”:

-Mira, Esperanza, dice Ruiz Gallardón, tú y Nacho sois unos fachas, unos carcas, la extrema derecha del PP, no me siento representado por vosotros y no te acepto como presidenta del partido…
-Pero qué estás diciendo Alberto, por favor, por favor, interviene Aguirre…No puedo creer lo que oigo…Dime que son alucinaciones…
-No, no estás soñando. Es lo que te digo. Eres una carca y no aportas votos al PP. Yo sí aporto votos; tú no. Yo soy un referente para millones de españoles; tú no…Y tratáis de enfrentarme al PP, echarme…
Ignacio González cree que la situación creada por Ruiz-Gallardón alrededor de la mesa es completamente inaceptable, así como los insultos a su jefa.
-Mira, Alberto, no eres precisamente tú el más indicado para llamarnos a nosotros “fachas”…¿Te crees que no sabemos tu trayectoria? ¡O retiras ahora mismo lo que has dicho o te pego una hostia aquí mismo! ¡Me tienes hasta los huevos!
-Bueno, bueno, interviene José Manuel Cobo. vamos a calmarnos. ¡Esto es un espectáculo impropio!
La cena tiene lugar en un reservado del restaurante Frontón.

Pelea por una cuota de poder

Estos hechos se recrean minuciosamente en el citado libro de Graciano Palomo quien, a su juicio y tras su investigación, considera que “el gran error de Alberto Ruiz Gallardón ha sido despreciar al partido y la enorme equivocación de Esperanza Aguirre fue dar un paso al frente en la madrugada del 9 al 10 de marzo del 2008 sin haber contado con todas las garantías de que tenía fuerza interna suficiente como para desplazar a Mariano Rajoy”.
En cualquier caso, Palomo en “Rumbo a lo desconocido” aporta numerosos datos de este pulso permanente entre la presidenta Esperanza Aguirre y el alcalde Ruiz-Gallardón que en un principio creía que su sucesora era una mujer de paja. Una “tontita”, escribe textualmente Palomo. Esta difícil y ya irreconciliable situación empezó con carácter “político” para, posteriormente, derivar en “personal”.En opinión de Palomo si Rajoy decide llevar a la secretaria general a Ruiz-Gallardón los liberales del PP, encabezados por Aguirre, podrían abandonar el partido y refundar el viejo Partido Liberal.
Palomo considera que se trata de dos líderes muy sólidos, totalmente diferentes y con apoyos radicalmente opuestos. Pero les unía y les une una sola cosa: ninguno de los dos creía que Mariano Rajoy pudiera ganar las últimas elecciones (de ahí sus codazos por situarse en el “pole” en Génova 13) y tampoco creen ahora que el teórico líder de la derecha española pueda derrotar a José Luis Rodríguez Zapatero.
Para Graciano Palomo la conclusión es clara: “El problema de la derecha española no es ideológico en modo alguno, sino esencialmente de liderazgo tras la marcha de José María Aznar a quien corresponde aplicar su “autoritas” para intentar solucionar el “carajal” del Partido Popular”.