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A QUIÉN CORRESPONDA

A QUIÉN CORRESPONDA

Ida de las semis: Cristiano guía al Real Madrid (3-0) hacia la final de Cardiff

Mayo 3, 2017
Real Madrid Atletico Champions

El Real Madrid dominó los momentos del partido. Comienzo, desarrollo y desenlace. Todo fue blanco y todo fue de Cristiano. El portugués, que no hace mucho suplicaba a los suyos que no le pitaran, volvió a ser determinante y finiquitó la eliminatoria ante un Atlético que no exigió en demasía a su rival. Zidane acertó en todas las decisiones: Isco movió al Real Madrid en el primer tramo del encuentro, otorgándole el sosiego que maniató al Atlético; Asensio y Lucas Vázquez insuflaron más mordiente al ataque madridista en la segunda parte. Varane reinó en las alturas y Cristiano dejó claro que de la BBC, lo de verdad inamovible es la C.

El Madrid dominó con balón

Zidane podía tomar dos caminos: pausa o electricidad. Eligió la pausa para el principio y la electricidad para el final. Le salió bien. Si alguien tenía alguna mínima duda sobre el potencial de Isco, los primeros 45 minutos de este derbi le habrán servido para disiparlas de una vez por todas. El malagueño se supone que era el enganche en el 4-3-1-2 que planteó Zizou en un principio, pero lo cierto es que estuvo en todos sitios. Al principio pareció que el equipo blanco iba a perder presencia en ataque por lo retrasado de su posición. Isco bajaba a recibir incluso por detrás de Casemiro, ayudando a los centrales a sacar el balón, apoyando a los laterales para progresar, recorriendo todo el centro del campo en horizontal para canalizar el juego de su equipo. Dio una lección magistral de juego de la que seguro tomaron nota en otros lares. Este jugador está para ser titular en cualquier equipo del mundo. Su papel fue lo que decantó el dominio de los suyos sobre el Atlético. El Madrid se acomodó alrededor de Isco.

Se acomodó después del primer gol porque sin aparente esfuerzo Cristiano puso el primero en la red de Oblak a los 10 minutos. El portugués estaba en fuera de juego en la primera jugada en la que intenta saltar y obliga a Savic a despejar. El rechace favoreció a Casemiro que puso un centro para que Cristiano -ahora sí en posición legal- marcase el primero. No fue un fallo garrafal pero sí, era fuera de juego. No pasa nada por decirlo. Al gol del luso le siguieron unos minutos de acoso merengue que el Atlético aguantó como pudo. Sobrevivir a ese arreón le hizo soñar con algo mejor. Pero nunca llegó. Lo más cercano fue un mano a mano de Gameiro que solventó con calidad un cada vez más seguro Navas.

Segunda parte: esperar y matar

En la segunda parte el duelo se asemejó por momentos al último choque liguero. El Atlético poco a poco fue encontrándose con el balón y el Madrid comenzó a esperar. Y esperó y esperó hasta que pudo matar el partido. Lo hizo merced a una frágil defensa (en el segundo gol) y a una contra de aúpa conducida por Lucas (en el tercero, que vino precedido de una posible falta al Atlético). Todo ello, por siempre jamás, rematado por Cristiano. El Atlético tampoco hizo tantas cosas mal, es verdad. Y el Madrid tampoco hizo nada del otro mundo, también es cierto. Fue un choque sin más sabor que el amargo que le queda a una afición que confiaba en aprovechar su tercera revancha consecutiva. Parece que tendrá que seguir esperando.

Felipe de Luis Manero

@FelipedeLuis99