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El empresario es propietario de la mayor parte del suelo sin urbanizar en el municipio malagueño

(I) La sombra de Judah Binstock planea sobre el nuevo PGOU de Marbella: espera la recalificación de medio millón de m2

Septiembre 2, 2007

Ángeles Muñoz
El Mapa marbellí


Pese a todo lo que ha caído en Marbella con la Operación Malaya, Judah Binstock sigue al frente de algunas de las operaciones inmobiliarias más importantes. El magnate británico quiere, y si nadie lo evita, puede repetir “pelotazo” inmobiliario. La mayor parte de sus propiedades inmobiliarias fueron ya recalificadas en la revisión del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), de Marbella en 1998. Ahora, y hasta el próximo día 3 de octubre, se expone en las dependencias del Ayuntamiento malagueño el “Nuevo Plan General de Ordenación Urbanística” para posibles alegaciones y que deberá aprobar el consistorio gobernado por la popular Ángeles Muñoz.

Básicamente, el mencionado Plan prevé “la puesta en carga de 15.830.303 metros cuadrados de suelo urbanizable en los próximos 8 años, lo que supone un crecimiento del 31,2 por ciento. Un PGOU que viene “controlado” por el Plan de ordenación del Territorio de Andalucía (POTA). Y este último permite que los Ayuntamientos puedan aplicar el sistema de expropiación –la gestión pública de los terrenos-, con lo que las plusvalías derivadas del nuevo Planeamiento las ingresaría el propio Ayuntamiento. El de Marbella, de momento, no lo ha hecho. Sería un sistema, según los expertos, de compensar, en parte, el expolio sufrido por las arcas municipales.
Y es que entre los beneficiarios de ese nuevo PGOU se encuentra ni más ni menos que el magnate británico Judah Binstock quien desde hace algunos años ha planificado, en una auténtica operación de ingeniería financiera, la recalificación de sus terrenos. En concreto, los 517.347 metros cuadrados que abarcan su finca “La Trinidad” incluida dentro del Plan Parcial conocido como “Nueva Marbella”. Allí, según el planteamiento, está prevista la construcción de viviendas unifamiliares de precio libre, inmuebles de protección oficial, así como un Parque Empresarial.
Pero Binstock no será el único agraciado. Otros “malayos”, algunos imputados, también ingresarán importantes plusvalías en detrimento de las arcas municipales. Tal y como se puede apreciar en el mapa que se adjunta, junto a la finca “La Trinidad”, en color granate, los terrenos propiedad de la familia de la ex alcaldesa Marisol Yague; la finca “Nueva Marbella”, cuya titularidad ostenta un grupo de inversores salmantinos; y, por último, la finca “Ave María”, propiedad del empresario Ávila Rojas, también imputado en la Operación Malaya.
Pero el empresario Binstock, con los “antecedentes” que arrastra en Marbella, necesitaba de un equipo capaz de gestionar sus intereses en el término municipal malagueño. Y el hombre clave del magnate inglés no es otro que Arturo Moya. El empresario andaluz aterriza en el Ayuntamiento de Marbella en 1996, “no como director o redactor del Plan General de Ordenación Urbana, que es quien redacta el Plan General, sino como coordinador; es decir, el hombre que vigila y guía el cumplimiento de determinados objetivos, directrices e instrucciones emanadas del supremo interés del que lo ha impuesto”.
Pero esta es otra historia que ampliaremos extensamente en nuestra edición de mañana. Tan sólo una pista, y nunca mejor dicho: gran parte de los intereses y las plusvalías que puedan obtener los “malayos” mencionados dependen de la confirmación definitiva del nuevo trazado que se dé al nuevo sistema viario de la A-7 y si este se ajusta al previsto en el POTA. Este Plan de Ordenación prohíbe la edificación en topografías con pendientes de más de un 35 por ciento.