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Ni la terapia que sigue la princesa en Zarzuela consigue doblegar su fuerte carácter, causa de las desavenencias conyugales y motivo de preocupación en la Casa Real

¿Hasta la “coronilla” de Letizia?

Enero 16, 2014
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Por si no fuera suficiente con el grave deterioro que atraviesa nuestra monarquía debido al escándalo Nóos que ha provocado la imputación de la infanta Cristina y al declive de la imagen del monarca, los llamados a heredar el trono de España, la esperanza blanca de la Casa Borbón, los príncipes de Asturias, viven sus horas más amargas como pareja.

En los casi diez años que dura su unión, no es ésta la primera vez que se habla de crisis en el matrimonio. Hace seis meses, la espantada de doña Letizia del estío mallorquín, provocó un tsunami informativo sin precedentes en el que incluso la prensa más afín a las consignas reales reconocía las desavenencias conyugales.

Durante el mes de agosto doña Letizia impuso su “real” voluntad provocando un auténtico cisma en el seno de la Familia Real. La princesa se marchó precipitadamente a Madrid dejando a sus hijas y al príncipe en Mallorca, negándose a comparecer en el tradicional almuerzo que los reyes ofrecen al presidente del gobierno y su esposa en el Palacio de Marivent. La ausencia de foto oficial del encuentro hizo saltar las alarmas y para cuando la prensa se dio cuenta de la desaparición de la princesa, ésta ya había tomado un vuelo con sus hijas con destino a Zurich, mientras el príncipe, cumplía con sus obligaciones como heredero en la isla y acudía en solitario a la toma de posesión del presidente de Paraguay a mediados de agosto. Tras dos semanas de vacaciones en un destino secreto, la pareja reaparecía el 5 de septiembre en Buenos Aires apoyando la candidatura de Madrid 2020 y mostrándose más cariñosos que nunca ante la prensa.

¿Vidas separadas?
Si entonces se produjo lo que en la Casa Real se conoce como un “cese temporal de la convivencia” durante casi un mes, ahora hay quién ya habla de que la pareja “hace vidas separadas” aunque en público se mantengan unidos.
El staff de Zarzuela, preocupado por las filtraciones de las continuas desavenencias conyugales, insta a la pareja a mantener las apariencias en público. Pero las Navidades han sido complicadas y la tensión acumulada ha trascendido fuera del Pabellón del Príncipe. Las salidas de tono de doña Letizia y las broncas de la pareja ya no se producen sólo en el ámbito privado sino en público y ni siquiera la terapia psicológica que recibe la princesa en Zarzuela, consigue calmar su indomable carácter que sufre en silencio no sólo su esposo sino su propio séquito personal. Algunos miembros de su seguridad han pedido el traslado o la baja laboral para evitar conflictos con la esposa del heredero y el malestar en su círculo de seguridad no ha podido evitarse que trascienda a la prensa.

Así algunos de los reporteros que habitualmente siguen a los príncipes de Asturias aseguran que estas Navidades se produjo una tremenda bronca en la casa de unos amigos de don Felipe en Somosaguas a la que acudieron a cenar. Los gritos de doña Letizia pudieron ser escuchados por los vecinos de la lujosa urbanización y el rapapolvo continuó en el interior de la vivienda. Testigos del suceso, aseguran que don Felipe mantiene siempre una actitud pasiva y que para evitar confrontaciones con su mujer, no responde a las provocaciones. En otras ocasiones, cuentan los escoltas, tras sus múltiples enfados, la princesa obliga a parar el vehículo en el que viaja con su marido para montarse en otro de los coches que componen su equipo de seguridad.

Ahora, tras conocerse que doña Letizia ha llegado a quitarse la alianza y el anillo de pedida, sólo queda esperar que se acallen los rumores con uno de esos idílicos reportajes fotográficos de la pareja unida y enamorada.

Ángela Portero