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En 2016 participará el empresario francés Frederick Sausset, con sus extremidades amputadas debido a una grave septicemia, a bordo de un coche adaptado a sus limitaciones físicas: conducirá sin manos ni pies

Han tenido que pasar 17 años para que un Porsche venza en Le Mans, la carrera más mítica de todas y la única que puede ganar un piloto sin manos

Junio 14, 2015

La firma está tan ligada a esta prueba, que cuenta la leyenda que si todos los Porsche del mundo se arrancan con la llave a la izquierda y a la altura del volante no es más que herencia de esta competición. Se trata de un truco mecánico para que sus pilotos pudieran arrancar en la salida mientras engranaban la primera marcha con la mano derecha libre


La marca de Stuttgart vuelve a subirse a lo más alto del pódium en la mítica carrera, de la mano de los pilotos Nico Hulkenberg, Earl Bamber y Nick Tandy en la categoría superior (hay otras tres). El fabricante alemán acumula ya 17 victorias con esta y que parecen, por poderío y capacidad, desafiar el dominio de Audi mostrado durante los últimos quince años. La firma está tan ligada a esta prueba, que cuenta la leyenda que si todos los Porsche del mundo se arrancan con la llave a la izquierda y a la altura del volante no es más que herencia de esta prueba. Se trata de un truco mecánico para que sus pilotos pudieran arrancar en la salida mientras engranaban la primera marcha con la mano derecha libre.

Si de la Fórmula 1 van apareciendo de forma continua soluciones e inventos aplicables a la vida diaria, el futuro del automovilismo se escribe en el circuito francés -con sectores disputados en carreteras públicas-, de Les Sarthes, destino permanente de esta prueba. Debido a su duración, un día completo, sus monoplazas han de tener una serie de características que casan más con las claves industriales de los coches de calle que ninguna otra.

En 2006 ganó un diésel

De entrada los coches punteros, los llamados LMP1 montan motores híbridos, una tecnología que llegó mucho antes que a la Fórmula 1, u ocurre como en 2006, que ganó un diesel. Igualmente casi todos sus pilotos van cubiertos por una carrocería, han de tener obligatoriamente aire acondicionado, el consumo y la fiabilidad tienen un protagonismo muy acentuado, y tienen una reglamentación enormemente receptiva a soluciones innovadoras. Esto es tan bienvenido que hace cuatro años se instauró la figura del llamado “Box 56“, una plaza permanente para coches experimentales y casi fuera del control reglamentario al que sí han de obedecer el resto.

Los fabricantes hacen cola para ocupar este espacio y hay lista de espera, cerrada ahora mismo hasta 2018. En 2016 participará un empresario francés llamado Frederick Sausset, con sus extremidades amputadas debido a una grave septicemia, a bordo de un coche adaptado a sus limitaciones físicas; conducirá sin manos ni pies. En 2017 lo hará un prototipo impulsado por biogás líquido procedente de desechos industriales y de bajas emisiones a la atmósfera. El año pasado fue un Nissan completamente eléctrico el encargado de ocupar este lugar y ya se habla de coches con células de energía o hidrógeno para dentro de unos años.

Una competición como laboratorio de soluciones

Prueba de las posibilidades que se abrían a los fabricantes cuando Le Mans abrió la mano reglamentaria, es que empezaron a caer de manera intensa sobre esta categoría. Ahora Audi, Porsche, Toyota y Nissan pueblan la parrilla, y se habla de que podría llegar Ford. Todos ellos usan esta prueba como laboratorio de soluciones que poco después pueden verse en sus coches de calle. Audi usa un motor de gasoil, Porsche un gasolina turboalimentado de cuatro cilindros, y Toyota gasta un V8 que cambiará el año que viene por uno más pequeño y eficiente.

La tendencia es la escalada en la reducción de tamaños, consumos y polución a cambio de obtener una mayor caballería, que no tiene restricciones, tan sólo la del almacenamiento de su parte eléctrica, todo un reto y de automática aplicación a los productos de mercado con un campo tecnológico ya desarrollado en las carreras. Hay piezas en los Prius que han salido directamente de Le Mans. 

El misterio del piloto Tom Kristensen, vencedor en nueve ocasiones
 
Organizado por el l’Automobile Club de l’Ouest (conocido por su acrónimo ACO), es la envidia de la FIA (Federación Internacional de Automovilismo), porque no sólo apenas pueden controlar la prueba sino que ven como “sus” carreras languidecen, mientras que esta es un acontecimiento que no para de crecer, se llena de marcas y apenas quedan asientos libres para el evento con entradas de tribuna -las más caras-, a menos de 80 euros para todo el fin de semana. En la F1 cuestan una media de seis veces más para carreras de menos de dos horas.

En cuanto a los pilotos, cada coche es conducido por tres participantes que se turnan durante las 24 horas que dura una prueba de la que se han hecho hasta películas- El amor de Hollywood por Le Mans se certifica al saber que la han disputado los actores Patrick Dempsey (el médico guaperas de “Anatomía de Grey“) o Paul Newman, que logró un brillante segundo puesto en 1979 a bordo de un Porsche privado.

A los españoles no les ha ido mal del todo. No en vano, Marc Gené ganó a bordo de un Peugeot diesel en 2009, y el madrileño Antonio García venció un año antes disputando la categoría GT1. Muy amigo de Fernando Alonso éste último, habla con él continuamente sobre la posibilidad de participar en la prueba francesa; de hecho se rumorea que para este mismo año tenía un acuerdo para correr por primera vez, pero cuestiones contractuales parecen haberlo impedido. Pero el rey de los pilotos y al que todos admiran es sin duda el danés Tom Kristensen, que ha vencido en nueve ocasiones. Cuando le preguntan cuál es el misterio, él responde burlón la que puede ser la clave de todo: “Es porque nací en una gasolinera”. Es cierto, su madre dio a luz en la casa familiar pegada al surtidor de la compañía Shell en el que trabajaba el padre. ¿Magia? No, Le Mans.

José M. Zapico

@VirutasF1