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Más afines al PP, fue en la Legislatura de Aznar cuando se iniciaron las investigaciones

Hacienda también inspecciona a millonarios y ejecutivos de primera línea

Diciembre 19, 2007
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Pueden creérselo. Pasaron los tiempos en los que el ministerio de Economía recurría a los famosos del corazón para aleccionar a la población que “Hacienda somos todos”. Memoria histórica: la inigualable Lola Flores y Bertín Osborne. Los tiempos han cambiado. Parece que la máquina recaudadora de impuestos ha optado por la política del silencio. Sin aspavientos. Y pueden creérselo, insistimos, la Hacienda Pública, también indaga en las cuentas, eso sí privadas, de destacados dirigentes empresariales y flamantes financieros que un día si y otro también figuran en las paginas de todos los periódicos nacionales. Sus cargos lo merecen.  
Que este periódico conozca son dos. Y algo tienen en común: su proximidad a un Partido Popular, liderado entonces por José María Aznar y ahora –dicen que en periodo de tránsito-, por Mariano Rajoy. Segunda coincidencia: las inspecciones les llegan, no por las entidades u organismos que representan, sino por sus negocios particulares. Y tercera casualidad: el dúo, pertenece al ámbito político e ideológico de Rodrigo Rato, ex vicepresidente económico de Aznar. Es decir, quien controlaba y manejaba la Hacienda Pública.
 

Algo más que casualidades

Hasta aquí, algo más que casualidades. Uno, es un gran banquero que ya en su día tuvo que recurrir al poder del mencionado Rato para poder cerrar una multimillonaria operación de venta de su sociedad de valores sobre la que recaía una deuda de impuestos. El ex dirigente popular le salvo el tipo. Ahora se enfrenta a una nueva inspección que le reclama una deuda superior a los 800.000 euros. Y una vez más, relacionada con negocios particulares y familiares. Quizás un error: de salvapantallas, su mujer que dará, también, mucho que hablar. Adelante. A ver en que acaba. La iniciativa contra una supuesta no declaración de impuestos por parte de la sociedad familiar se inició, no se sorprendan, en pleno Ejecutivo del PP.
Su “compadre”, empresario, ostenta el grado de interlocutor entre las fuerzas sindicales y el Gobierno. Repetimos, ambos, hombres de Rodrigo Rato. Pero a él, el peso de los impuestos le ha llegado vía judicial. Han pasado algunos años. Vamos, que la deuda que, si todo se cumple, mantiene con la Hacienda Pública supera los 300 millones de euros, incluidas multas e intereses. Un informe, que pese a las reclamaciones judiciales, ha tardado más de dos años en llegar a los Juzgados.  
 

“¿Levantamos la alfombra?”

Quizás por todo ello, el ínclito Rodrigo Rato se ha decantado por la empresa privada y ha renunciado a las listas del PP en las próximas elecciones generales. Ahora ya no tiene poder, salvo en la Comunidad Autónoma de Madrid en la que logró colocar al mencionado portavoz social. Esta historia no ha hecho más que empezar. Es lo malo del trasvase de poderes. Palabras textuales: “Rodrigó, si te presentas como número dos por las listas del PP en Madrid, levantamos la alfombra”. Rato abandonó el FMI y eso tiene un precio.