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A través del control de blanqueo de capitales de las donaciones

Hacienda se lanza a la caza de Fundaciones y Asociaciones sin ánimo de lucro

Junio 30, 2011
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Ayer finalizó la Campaña de la Declaración de la Renta 2010. Aún no se conocen detalles, pero todo hace prever que la tendencia de recaudación seguirá presumiblemente al alza. Y es que, aunque hay menos trabajadores en activo y por tanto menos rentas, se compensan con subidas impositivas o eliminación de desgravaciones, como pasará con la vivienda en el próximo ejercicio.

Lo que sí se conoce son los datos hasta mayo, que presentó este pasado miércoles en el Congreso el nuevo secretario de Estado de Hacienda, Juan Manuel López Carbajo. Así, en los cinco primero meses del año el Estado ingresó 29.881 millones, un 4,2% más. Un incremento debido fundamentalmente a la eliminación de la rebaja de los 400 euros y al aumento del tipo que se paga por el ahorro y que se ha situado – según la cuantía-, en el 19% o el 21%.

Pero no es suficiente. Y por tanto, mientras se niegan todas las presiones de Europa y de otros organismos internacionales para que se suban los impuestos, se suman medidas para que aflore dinero y actividades ocultas, como ha sido este año el control de movimientos realizados con tarjetas de crédito o que las compañías de suministro de electricidad informen de lo que facturan en locales o viviendas para conocer actividades o alquileres no declarados.

Fundaciones, prevención del blanqueo de capital y mucho más

Pero el nuevo objetivo que tiene ahora Hacienda son las Fundaciones, entidades que se benefician de ventajas fiscales y que su uso está incrementándose de forma más que importante, ya no sólo entre empresas si no también entre particulares. El objetivo es conocer el origen y destino de las donaciones, para reconocer fuentes de financiación opacas y la herramienta para ello es la Ley de Prevención del Blanqueo de Capitales.

Según lo dispuesto en el artículo 39 de la Ley de Blanqueo de Capitales sobre Fundaciones, se recoge la obligación por parte del personal con responsabilidades en la gestión, de velar para que no sean utilizadas para el blanqueo de capitales o para canalizar fondos o recursos a las personas o entidades vinculadas a grupos u organizaciones terroristas. Por ello, a estos efectos, todas deberán conservar durante un periodo mínimo de diez años los registros con la identificación de todas las personas que aporten o reciban a título gratuito fondos o recursos de la Fundación.

Es decir, más allá de la prescripción de los cinco años, las autoridades doblan este plazo para su control y evitar que personas físicas donen con beneficios fiscales a su propia Fundación, se desgraven por ello y los ingresos los reciban también vía donaciones evitando pagar impuestos sobre estos beneficios.

Las SICAVS, próximo objetivo

Un ejemplo práctico: una conocida pareja que trabaja en diferentes medios de televisión, radio -incluso cine-, ha constituido una Fundación, en la cual ha depositado toda su mediateca. Ellos siguen trabajando pero curiosamente otra Fundación vinculada con la empresa en la que realizan ciertas actividades, le dona una cantidad para digitalización de esta mediateca. ¿Pago encubierto de remuneraciones? No es el único caso. Destacados deportistas se acogen a la misma práctica.

Por todo ello, Hacienda se ha marcado como una de sus prioridades analizar el origen y fin de las cantidades recibidas. En estos meses, los inspectores de Hacienda se han volcado en la actividad económica de las Fundaciones y estas regularizan sus ficheros de pagos e ingresos antes de ser inspeccionadas.

¿Serán las SICAVS el próximo objetivo? La mayoría de los españoles lo está deseando.