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LA MEMORIA RECIENTE (I)
La colonia española hasta 1968 fue escenario de las más variadas conspiraciones políticas y económicas

Guinea Ecuatorial, la parte más olvidada de España

Septiembre 22, 2008

En el documento Nº A-192 escrito el 26 de Agosto de 1973, la inteligencia de la embajada de EE.UU. en Madrid alertó al Departamento de Estado, que el presidente español tenía su propio servicio de espionaje interno con el que vigilaba a los militares de su Gobierno. “Carrero tiene un brazo de inteligencia propio”. Vamos a recordar parte de la Memoria más reciente de España. Comenzando por Guinea Ecuatorial.

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1968. En un proceso dirigido por los servicios secretos del almirante Carrero Blanco,
Guinea Ecuatorial accede a su independencia pero el país sigue controlado de cerca. Allí siguen pululando siniestros negociantes españoles que saquean las riquezas y el gobierno de Francisco Macías se rodea de asesores enviados por Madrid.
1972. Los escándalos económicos se suceden, saltan a la prensa y cualquier información sobre Guinea se declara materia reservada. Es el único país del mundo que se sumerge en el secreto para otro país.
1979. Teodoro Obiang Nguema, entrenado en la Academia Militar de Zaragoza, fusila a su tío Francisco Macías y se hace con el poder. Inmediatamente después del golpe de Estado en diciembre de 1979, el rey Juan Carlos, visita oficialmente Guinea Ecuatorial para respaldar al nuevo régimen. Obiang devuelve la visita el 29 de abril de 1980 y ambos países firman un tratado de Amistad y Cooperación.
1991. En sus costas aparece una de las mayores reservas petrolíferas de Africa, pero Repsol se queda fuera del reparto. Son los monopolios estadounidenses los que acaparan el mayor bocado mientras los franceses Total pugnan por hacerse con una parte.
2004. Tras una incursión de la armada, fuentes reservadas hablan del apoyo por parte del Gobierno de Aznar a un intento de golpe de Estado para desalojar a Obiang del poder, poner en su lugar a un amigo del presidente español, Severo Moto, y entregar a Repsol la parte del petróleo que pretendía Total.
2005. Severo Moto desaparece durante mes y medio, al cabo del cual concede una rueda de prensa en Croacia y asevera que el Gobierno del PSOE quiere asesinarle.
Cuando Francisco Macías se convirtió en el primer presidente de Guinea Ecuatorial, no era mas que un mercenario forjado en el espionaje de Carrero Blanco que, a partir de 1968, controló la descolonización a través de agentes del régimen como Manuel Fraga, el Magistrado Rafael Mendizábal, luego creador de la Audiencia Nacional, y el abogado García Trevijano, luego creador de la Junta Democrática de la mano de los revisionistas del PCE.
Hasta la aparición del petróleo, un consorcio político, económico, financiero y militar pilotaba la ex colonia. Desde 1972 toda información referente a aquel país africano se declaró como materia reservada. Por eso Guinea Ecuatorial es el paí de los manejos oscuros, el secreto mejor guardado en España. Muchos asuntos turbios de la transición democrática tienen su origen en Malabo, la antigua Santa Isabel , capital de la ex colonia, donde conviven negociantes sin escrúpulos con agentes de las cloacas del Estado Español que allí se mueven con total impunidad. Francisco Paesa fue el primer presidente de la Sociedad Financiera Guineana de Desarrollo y del Banco de Guinea… apaga y vámonos. “Mira, eso es una tapadera del CNI, el espionaje español. Financia la guerra sucia, enriquece a los altos oficiales del ejército, trafica con armas ilegales, blanquea dinero negro y encubre los fondos reservados. A mí jamás me tocarán un pelo de la cabeza, no les interesa ni a unos ni a otros, sé demasiado”, haciendo referencia al Banco de Guinea, una conversación mantenida años atrás con este extraño personaje encubridor del famoso Roldán.

12 de octubre de 1968

El representante del Estado español en los actos de la independencia de Guinea —parte del territorio español hasta ese día— fue Manuel Fraga Iribarne, que por aquel entonces sólo era ministro de Información y Turismo; nadie por tanto, incluyendo al flamante nuevo presidente Francisco Macías Nguema, comprendía que pintaba allí ese señor.
Los actos se desarrollaron a toda prisa y D. Manuel Fraga estuvo en suelo guineano escasamente 36 horas y con un avión de Iberia esperándole en el aeropuerto mientras tanto; posiblemente —añadiría yo— con los motores en marcha. Esa era la importancia que el Gobierno del Generalísimo concedía a una parte entrañable del territorio español. Por ello, muchos ciudadanos —incluyendo a la mayoría de los guineanos negros— se sintieron ofendidos y despreciados desde muchos puntos de vista.
Entre los sucesos memorables de la esperpéntica jornada, está la orden de Manuel Fraga, de arriar la bandera del Palacio de Gobierno de la Plaza de España de Santa Isabel, horas antes del momento previsto en el protocolo y en contra de la costumbre durante tiempo inmemorial en aquellas tierras. ¡Quien le ha visto y quien le ve! Don Manuel, jugueteando con el honor de la bandera patria. ¡Quien nos lo iba a decir en estos tiempos!, pues sí, así fue, ¿se acuerda usted Don Manuel?; no se preocupe, porque yo y otros muchos testigos también tenemos memoria histórica y, para su pesar, lo recordamos a la perfección. Cuando se opta por el patrioterísmo pintoresco como actitud vital, no basta con serlo, hay que parecerlo, máxime cuando la ocasión lo requiere Don Manuel.

JULIO FERNANDEZ