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Guillermo, Kate, Charles, David Cameron y el “reino del revés”

Diciembre 2, 2010
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A mediados de los años 60 los “Chiripitifláuticos” cantaban alegres aquello de “Vamos a ver como es el reino del revés”, y pareciera que en el ámbito de las Monarquías cada día nos asomamos un poco más a la extraña geografía de ese curioso reino, como única forma de adaptación posible de una de las más antiguas instituciones de Europa. Días atrás, y durante la presentación del nuevo y polémico libro de Pilar Eyre, “María la Brava”, en Barcelona, la singular Regina dos Santos preguntó a la periodista cómo es posible que en la vieja Europa se mire con cierta displicencia y recelo a las Monarquías aún en pie cuando en tantos países como el suyo, Brasil, se siente una enorme fascinación por ellas. ¡Paradójico!

Pero son muchas las paradojas que en la actualidad pueblan el complejo devenir de la realeza europea y nada ejemplifica mejor una de estas situaciones propias del “reino del revés” que el caso de Gran Bretaña. Inglaterra, siempre a la cabeza de las Monarquías europeas y con una institución aún muy sólida a pesar de los embates de las pasadas décadas, oficializa el compromiso del Príncipe Guillermo de Gales con la impecable burguesa Kate Middleton justo durante el mandato de un primer ministro, David Cameron, que paradójicamente tiene sangre mucho más regia que la futura Princesa de Gales. Y es que David Cameron desciende por línea directa y, a través de la familia Fitzclarence, de uno de los diez hijos que el Rey Guillermo IV tuvo a comienzos del siglo XIX con la “irresistible” actriz Dorothea Jordan.

 

El discreto encanto de la burguesía

Este hecho, sumado a que su esposa, la más aristocrática Samantha Sheffield, desciende de la hermana de Ana Bolena y cuatro veces del Rey Carlos II, hace palidecer la muy sencilla ascendencia de Kate Middleton, que parece solamente proceder del Rey Eduardo I, allá por el siglo XIII, y cuyo bisabuelo fue minero en una de las muchas minas escocesas propiedad del conde de Strathmore, bisabuelo del príncipe de Gales. Eso sí, a Kate Middleton, que representa el dinero nuevo y ese “discreto encanto de la burguesía”, nos queda preguntarle si acaso guarda parentesco alguno con aquel capitán Bay Middleton que mantuvo un largo romance con la Emperatriz Isabel de Austria, la Sissi de las películas azucaradas de los años 60.

Afortunadamente el pueblo británico, muy necesitado en su Monarquía de figuras femeninas más amables y maternales (no es el caso de la Reina Isabel, de la Princesa Ana o de la propia Camilla), podrá ahora comenzar a reflejarse en esta nueva Princesa que esperemos pueda acercar a los Windsor a formas más suaves y más cercanas a la gente de a pie, rememorando así a la difunta y aún llorada Lady Diana. Ya hay fecha para el enlace: el 29 de abril; ese día será festivo en la Gran Bretaña y los enormes gastos de la ceremonia se sufragarán a partes iguales por las dos familias siguiendo las buenas tradiciones burguesas.


Un Príncipe de Gales poco querido

Pero siguiendo con el “reino del revés”, llama poderosamente la atención que el compromiso del Príncipe Guillermo, tan esperado desde hace largo tiempo, venga a oficializarse escasas semanas después de la aparición del revolucionario libro del Príncipe de Gales, “Harmony”, una obra que se enfrenta valientemente a las grandes verdades sancionadas por el establishment y por los grandes poderes fácticos a escala internacional. El Príncipe de Gales es una figura crecientemente incómoda tanto para los poderes públicos como para la propia Corona y es muy posible que la boda de su hijo Guillermo, orquestada con los grandes despliegues tradicionales de la Casa Real británica, sea un paso más hacia ese propósito aún no explicitado de saltarse al Príncipe de Gales en la sucesión al trono.

 

A ese efecto no faltan las necesarias encuestas que, una y otra vez, ponen de relieve el escaso afecto del que Charles, considerado un excéntrico pasado de moda, goza entre los británicos, sin recogerse su enorme aporte a la cultura y a la toma de conciencia sobre temas de enorme importancia a escala mundial. Aún nos queda mucho por ver y quizá podemos estar preparados para recibir algunas sorpresas de parte de los siempre reconvertibles Windsor.