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Borja Prado se la juega ante los dueños italianos de la compañía

Guerra sucia de la dirección de Endesa en la negociación de su Convenio Colectivo: suspende la entrega de medallas a sus empleados por trabajar más de 20 años en la empresa

Enero 3, 2013
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En estos años de crisis y malas decisiones económicas, parecen ya muy lejanas las diferentes operaciones financieras -y no financieras-, que acabaron dejando la Compañía eléctrica más importante de nuestro país, Endesa, en manos de la empresa italiana y pública Enel. Todo empezó con la oferta de Gas Natural en 2005, contraoferta de la alemana E.On y maniobra final para que la familia Entrecanales, a través de su empresa Acciona y junto a Enel, acabaran haciéndose con una de las joyas empresariales españolas. Claro, el matrimonio de conveniencia entre ambas acabó en 2009 con un  “divorcio a la italiana”, y los Entrecanales salieron del capital de Endesa partiendo unos activos que supusieron unas jugosas comisiones al Banco Santander de Emilio Botín, que está en todas.

En medio de todo esto, el entonces gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, con Miguel Sebastián como máximo responsable del Ministerio de Industria y la Comisión Nacional de la Energía, pusieron trabas para que la operación con la alemana E.On (sancionadas posteriormente por la Unión Europea), no saliera adelante con la obligación de no vender activos o de mantener la marca Pero ahora parece que ya ha transcurrido el tiempo suficiente y desde Italia quieren cambiar radicalmente las condiciones laborales de Endesa, con un futuro que parece cada vez más claro: desaparecer como empresa independiente.

Denuncia de Convenio y posición intransigente

El proceso comenzó a finales del pasado mes de septiembre, cuando la empresa dirigida por Borja Prado denunció el Convenio Colectivo. Según la empresa , su objetivo era establecer “un nuevo marco laboral que dé respuesta adecuada a la desfavorable situación económica y sectorial”, basándose en conceptos como “la flexibilidad, la productividad y la competitividad”. La crisis de nuevo como pretexto y un objetivo predeterminado “vincular las políticas salariales a los resultados empresariales”. Pero la posición de la empresa parece, más que clara, inamovible. De hecho, en los dos últimos meses se han celebrado 13 reuniones de la Comisión Negociadora del IV Convenio Marco del Grupo Endesa, en las que, según los sindicatos, se han confirmado las sospechas sobre que “las modificaciones que desde la Dirección se pretenden introducir quieren destruir la normativa laboral y el espíritu de diálogo y acuerdo con los interlocutores sociales que rigen nuestra Empresa desde que se constituyó el Grupo Endesa”, además de “finiquitar el sistema de garantías establecido en los diferentes Acuerdos”.

Según los representantes de los trabajadores, la propuesta se centra en la clasificación profesional y promoción, cobertura de vacantes y movilidad funcional y geográfica que, junto a las repercusiones que sobre el resto del texto articulado del Convenio tienen esos capítulos, suponen su “aniquilación total”.

Encerrona de la dirección

Todo ello llevó a una primera movilización, el 19 de diciembre, durante el Coctel de Navidad y la entrega de distinciones a los empleados que cumplían 20, 25, 30 o 40 años de antigüedad en la Empresa. Los sindicatos no sólo habían anunciado su intención de no protestar o no acudir al acto central en Madrid (que se celebra en el atrio de la empresa en su sede en el Campo de las Naciones), y en otras sedes;  también la dirección lo conocía desde días antes por su sistema de información interna. Aunque las tres organizaciones sindicales con representación, UGT, CCOO y SIE en Endesa, adelantaron que sus protestas –ruidosas, con bubucelas incluidas-, bajo el lema “Aquí no hay nada que celebrar”, no se iban a extender en la entrega de menciones, la dirección suspendió el acto de Madrid. Eso sí, no dudó en permanecer durante casi dos horas en el atrio de la sede social, con gestos desencajados por unas circunstancias que no les sorprendían, para dar cuenta del aperitivo ofrecido a los trabajadores. Táctica clara y aparentemente preconcebida para derivar la “culpa” y dinamitar la protesta. A la vuelta de Navidad se retoma la negociación, sin muchas esperanzas por parte de los trabajadores,  mientras Borja Prado se la juega ante sus jefes en Italia.

Quizás  la empresa tendría que replantearse su lema. Endesa: luz, gas, personas ¿Empleados?