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La inefable Aline Griffith, condesa viuda de Romanones y todavía imperiosa a su avanzada edad, defiende los derechos de su hijo, el actual conde de Romanones

Guerra soterrada por la herencia de la condesa de Torre Arias valorada en más de 500 millones

Junio 18, 2013

Su sobrino, el duque de Tamames, que ya es portador de otros tres títulos de reino y tres Grandezas de España, lucha por parte del legado
Acciones y valiosos inmuebles entre los que se cuentan varios pisos en Madrid, propiedades en varias provincias y joyas históricas como el palacio de los Golfines de Abajo, en pleno casco histórico de Cáceres

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La millonaria herencia de la condesa de Torre Arias es el tema de moda, y objeto de comentario y especulación, en los mentideros aristocráticos de Madrid que asisten a la batalla solapada por la sucesión del título condal de la difunta entre dos grandes figuras de la escena nobiliaria que el 27 de mayo solicitaron ante el Ministerio de Justicia esa merced nobiliaria y su Grandeza de España aneja. Por una parte, la inefable Aline Griffith, condesa viuda de Romanones y todavía imperiosa a su avanzada edad, que defiende los derechos de su hijo, el actual conde de Romanones; y por la otra, su sobrino el duque de Tamames que ya es portador de otros tres títulos de reino y tres Grandezas de España.

Un atractivo asunto que tiene movilizado al clan de los Figueroa tras la muerte sin hijos, alejada de su familia y en el mayor anonimato, el pasado octubre, de Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, condesa de Torre Arias, marquesa de Santa Marta, marques de la Torre de Esteban Hambrán, y Grande de España. Más de 500 millones dejó la condesa repartidos en paquetes de acciones y valiosos bienes inmuebles entre los que se cuentan varios pisos en Madrid, propiedades en varias provincias y joyas históricas como el palacio de los Golfines de Abajo, en pleno casco histórico de Cáceres.

Trasvase a una Fundación

Para colmo de males de los posibles herederos, en abril de 2012 doña Tatiana creó la Fundación que lleva su nombre dotándola con unos 346 millones de euros en inversiones inmobiliarias y financieras que fue traspasando de su propia fortuna. Una Fundación cuyos fines son “la promoción y financiación de toda clase de cursos para jóvenes, entre los que tendrán especial relieve los destinados al cuidado y estudios de la naturaleza”.

Aseguran algunos que de conseguir que el título de conde de Torres Arias pasase a su hijo Álvaro de Figueroa, la condesa viuda de Romanones, conocida por su pasado de espía, buscaría solicitar el desmontaje de esta millonaria Fundación para proceder a la creación de una nueva a cuya cabeza poder colocar al nuevo conde de Torre Arias. Pero aún siendo cierto el rumor, esto no dejaría de ser una fantasía de Aline Griffith pues con los cambios en la legislación nobiliaria que reconocen la igualdad de derechos de las mujeres el ganador en la sucesión sólo podrá ser su sobrino el duque de Tamames.

Son muchos los que en el seno de la Diputación del Grandeza claman por una renovación de su imagen que dé a conocer lo que todavía consideran función social de la nobleza en España pero, como nos declara sin ambages la viuda de un Grande de España, el duque de Aliaga, hijo segundo de Cayetana de Alba, que es presidente de la institución, es un auténtico inmovilista “que no hace absolutamente nada”.

El centenario de don Juan Borbón y el papel de Luis María Anson

Entre tanto el palacio de la Zarzuela ya ha oficializado que el anunciado funeral por el centenario del nacimiento de don Juan de Borbón, padre del rey, tendrá lugar el jueves 20 de junio en la capilla del Palacio de Oriente con asistencia de la familia del difunto (se desconoce hasta qué grado de parentesco), personas del entorno de Estoril, el gobierno en pleno y los presidentes del Congreso y del Senado, a la que seguirá una recepción. Aunque se había anunciado que el funeral se celebraría con mayor solemnidad en el monasterio de El Escorial, se ha preferido finalmente un acto más sencillo en Madrid para evitar con ello dar pábulo a una posible polémica en momentos delicados para la familia real.

Parece que el periodista Luis María Anson, en otros tiempos muy cercano a don Juan de Borbón cuya vida y trayectoria defiende en todos los foros, habría manifestado su deseo de que con motivo de este centenario se procediese a la traslación de los restos del conde de Barcelona desde el llamado “pudridero” del monasterio, en el que se encuentran actualmente, a su entierro definitivo en el panteón real como el rey Juan III. La idea de Anson, que no parece gozar de grandes simpatías en Zarzuela, no ha gustado en la Casa del Rey que probablemente no considera conveniente proceder en este momento a enterrar como rey de España a aquel que si bien fue digno jefe de la casa real española nunca fue rey de facto. En Zarzuela prima el actuar con delicadeza y con prudencia, y no se ha considerado que estén los tiempos para grandes ceremonias regias que podrían generar un fuerte descontento, mientras aún no se cuenta con toda la información documental necesaria y suficiente para poder aclarar los particulares de la herencia del padre de don Juan Carlos.

Ricardo Mateos