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La filtración de dossieres y actividades del CNI a los medios de comunicación por parte de supestas fuentes policiales abre una gran brecha entre los servicios de inteligencia y la Policia española

Guerra Fría entre el CNI y la Policía

Marzo 22, 2013
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La comparecencia del general Feliz Sanz Roldán, director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), en la Comisión de Fondos Reservados del Congreso, reunida a puerta cerrada, a puesto de manifiesto la guerra fría entre los servicios secretos españoles y el Cuerpo Nacional de Policía. Una batalla interna que se mantiene viva  desde hace ya meses y que ha dado lugar a filtraciones de dosieres y actividades, en teoría, secretas de uno y otro cuerpo que han sido facilitadas a determinados medios de comunicación, como el diario El Mundo, el grupo Zeta (Revistas Tiempo e Interviú) y la agencia Colpisa, del Grupo Vocento.

Los dosieres filtrados por parte de supuestas fuentes policiales, parecen tener una misma mano que mece la cuna, ya que si éstos se leen en su integridad se repite la misma línea argumental y escritura en ellos. En algunos casos estos informes pueden considerarse como una auténtica chapuza, tratándose de informes elaborados por los cuerpos de Seguridad del Estado español. En concreto, los referidos a los políticos catalanes como Artur Mas o la familia Pujol. Informes teledirigidos y con una orientación predeterminada y un objetivo final fijado de antemano. Tanto es así, que según los documentos que obran en poder de Exaarconfidencial.com, uno de ellos referido al caso Palau fechado el día 10-9-2012 y titulado “Análisis de Situación (I)” las fuentes que se señalan como “muy fiables y solventes” son caóticas. Entre ellas se señalan como solventes y fiables a los “mossos sindicalistas, los servicios secretos extranjeros, el sector empresarial catalán, algunos imputados que quieren negociar (como el suizo Daniel Falciani o el ex directivo de Banca Catalana, Philip Mc Mahen Bolich) o el sector judicial no nacionalista”. Pero hay no termina todo, sino que se indica también la estrategia a seguir con ellos: “Los datos –que se recogen en estos informes- han de ser judicializados para que no desparezcan, como ha pasado con otros documentos”. E, incluso, se hace referencia a que se cuenta con el apoyo de “varios mossos sindicalistas que se sienten catalanes pero también españoles”.

Informes “chapuzas”

Estos informes policiales, catalogados por expertos como “chapuzas”, atribuidos a la UDEF, fueron publicados por el diario El Mundo y la agencia Colpisa escasos días antes de las elecciones catalanas. Parecían contar con el beneplácito del ministro de Interior del PP, Jorge Fernández Díaz, quien trataba presuntamente de satisfacer la propuesta de su amiga, la dirigente del PP en Cataluña, Alicia Sánchez Camacho, para tener munición durante la campaña electoral autonómica sin valorar el daño que aportaba a la imagen del CNI en Cataluña. Esta disputa entre la Generalitat y el Gobierno central, amparado éste por los servicios policiales, desveló una red de espionaje y contraespionaje que ha salpicado de lleno al CNI y a sus dispositivos en esta comunidad. Tanto que el director del CNI en su reciente comparecencia en el Congreso sugirió que la red de la Generalitat en el extranjero, denominada DiploCat, había intentado verificar la cobertura del servicio secreto español en varios países para así conocer el despliegue e identidades del CNI en el extranjero, poniendo en peligro su labor.

El CNI en la picota en Cataluña

Lo que si han logrado estos informes policiales filtrados es poner en la picota la presencia del CNI en Cataluña., una dotación que se cifra en unos setenta agentes, la mayoría de ellos guardia civiles. Según justificó Sanz Roldan en su comparecencia en el Congreso, la mayoría de ellos se dedican a prevenir el terrorismo islámico y yihadista, muy enraizado en Cataluña. También salió a relucir la implicación de la empresa barcelonesa Método 3 en todo el escándalo del espionaje político en Cataluña, y su implicación tanto con el CNI como con el Cuerpo Nacional de la Policía. El general Sanz Roldán aseguró que su servicio nunca contrató a esta agencia de detectives, aunque Francisco Marco, dueño de Método 3, sí intentó que fuera contratada, sin conseguirlo; como también lo hizo con la policía con la que en ocasiones presuntamente colaboraba, según las investigaciones judiciales.

Caso Corinna

En cuanto al tema de la princesa alemana Corinna zu Sayn-Wittgenstein también se han puesto en evidencia las serias discrepancias entre la Policía y el CNI. Tanto que mientras el Sindicato Unificado de Policía  (SUP) reconocía que guardias civiles adscritos al CNI habían vigilado y seguido a la princesa alemana, bautizada con el alias policial de Ingrid, el director del CNI indicó a los portavoces políticos que nunca habían prestado servicio a esta aristócrata alemana y que nunca le habían pagado dinero por servicios secretos y reservados, ni habían movido dinero en sus cuentas suizas, como supuestas fuentes policiales habían filtrado a determinados medios. También afirmó que nunca la habían vigilado, a pesar del presunto seguimiento publicado hace una semana por la revista Tiempo, donde se veía en Brasil a Corinna zu Sayn-Wittgenstein escasos días después de la caída del Rey Juan Carlos en Botswana junto a un gran amigo, el empresario Marcelo Carvalho de Andrade. En dicho reportaje se publicaban fotos de ambos y datos tan confidenciales que resultan impropios de una labor periodística, sino más bien de los servicios de inteligencia. Por ejemplo, a qué hora y cuanto tiempo había estado en el gimnasio, en la peluquería, en su habitación, etc.

El director del CNI si que admitió, sin embargo, haber coincidido con ella en varios actos sociales. Y también que el servicio secreto colaboró con el  hacker Matías Bevilacqua, contratado por la defensa de Iñaki Urdangarín y a quien la policía incautó el año pasado muchos correos del caso Noss en un fichero informático. Según el general Sanz Roldán los contactos con este hacker, contratado luego por Urdangarín, se produjeron entre los años 2000 y 2008 y se referían “al suministro de material de informática forense que entonces no vendía ningún otro proveedor en España”. La relación del CNI con este hacker de Urdangarín apareció también en los medios debido a una supuesta filtración policial y en la que se delataban claramente las actividades del CNI. Una guerra fría de desgaste que actualmente se vive entre los servicios policiales y de inteligencia españoles.

Juan Luis Galiacho