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Los foros sociales recogen las lógicas comparaciones con el caso de la infanta Cristina que sigue sin renunciar al ducado de Palma de Mallorca, como a su rango de infanta de España, la calificación de Alteza Real y sus derechos sucesorios a la corona

Grave escándalo de corrupción en la casa real de Tailandia: la polémica princesa Srirasmi, esposa del príncipe heredero Maha Vajiralongkorn, renuncia a su estatus real

Diciembre 17, 2014

La mayoría de los detenidos (que incluyen al tío de la princesa que ocupa un alto cargo en la jerarquía policial), han sido acusados de “difamar a la monarquía con sus acciones” al utilizar “con intenciones codiciosas” su relación con la familia real para abrir y dirigir casinos ilegales y entregarse al contrabando, el rapto y a la extorsión más flagrantes a cambio de grandes sumas
Hechos a los que también se suman unos videos y fotografías que muestran en 2009 al príncipe Maha junto a su esposa en top-less, celebrando una fiesta privada para su perro “Foo Foo” (que según ella tiene rango oficial), mientras varios de los otros hijos del príncipe heredero continúan exiliados desde 1996 y residiendo en los Estados Unidos


Mientras la delicada salud del anciano rey Bhumipol continúa generando fuerte preocupación en una Tailandia en la que la figura del monarca es muy venerada y está rodeada de un halo de inviolabilidad, el grave caso de corrupción que afecta a la familia de la esposa del príncipe heredero Maha Vajiralongkorn ha llevado a la polémica princesa Srirasmi a renunciar a su estatus real el viernes pasado día 12, según informaba el palacio real de Bangkok. Una noticia que inmediatamente ha llenado todos los foros y ha levantado las lógicas comparaciones con el caso de la infanta Cristina por las aparentes similitudes en la situación de ambas.

Srirasmi contrajo matrimonio en 2001 con el príncipe heredero con quien es madre del príncipe Dipangkorn, a quien ya se considera como futuro heredero, pero en los últimos meses ha estado en el ojo del huracán a raíz de la detención de varios de sus parientes cercanos acusados de corrupción y de amasar enormes cantidades de dinero de forma ilegal. Todo un escándalo mayúsculo que ha dejado sin habla a las élites tailandesas, cuando se da por hecho el divorcio del heredero y el rey Bhumipol ha retirado a los encausados el título honorífico de “Akkharapongpricha” al que tenían derecho por su parentesco con la futura reina. La mayoría de los detenidos (que incluyen al tío de la princesa que ocupa un alto cargo en la jerarquía policial), han sido acusados de “difamar a la monarquía con sus acciones” al utilizar “con intenciones codiciosas” su relación con la familia real para abrir y dirigir casinos ilegales y entregarse al contrabando, el rapto y a la extorsión más flagrantes a cambio de grandes sumas. Hechos a los que también se suman unos videos y fotografías que muestran en 2009 al príncipe Maha junto a su esposa en top-less, celebrando una fiesta privada para su perro “Foo Foo” (que según ella tiene rango oficial), mientras varios de los otros hijos del príncipe heredero continúan exiliados desde 1996 y residiendo en los estados Unidos.

Un matrimonio oculto durante cuatro años

Srirasmi Suwadee nació en el seno de una familia modesta y con 22 años entró como dama de compañía al servicio del príncipe heredero, que puso fin a su segundo matrimonio para casarse con ella aunque su matrimonio se mantuvo secreto durante cuatro años. Solamente en 2005, y con el nacimiento de su hijo, la nueva consorte recibió el título de Alteza Real, y desde entonces la corrupción de su propia familia ha sido bien conocida en el país aunque no denunciada en la prensa a causa de las severas leyes que protegen a la realeza local. Pero el propio príncipe heredero ya contaba con una larga trayectoria de matrimonios e infidelidades ya que durante su primer matrimonio con su prima hermana, la princesa Soamsavali, inició lo que sería una larga relación adulterina con la actriz Yuvadhida Polpraserth con quien llegó a tener cinco hijos antes del pronunciamiento de su divorcio en 1993. 

Tras un segundo matrimonio, que no fue reconocido por la reina Sirikit, Yuvadhida fue a su vez acusada por él de adulterio con un miembro de la fuerza aérea hecho que la llevó a huir a Inglaterra con sus hijos, que perdieron todos sus títulos y de entre los cuales solo la princesa Busya, la única chica, regresó a Bangkok donde fue reconocida como princesa y Alteza Real. .

Huida a Londres por un presunto delito de “lesa Majestad”

En un país en el que la monarquía es fundamental para el mantenimiento de un frágil equilibrio político, la sucesión es un asunto delicado y de la mayor importancia y con el rey Bhumipol afectado por el Alzheimer en el declinar de su vida, se ha considerado muy peligroso que Srirasmi pudiera llegar a convertirse en futura reina en cualquier momento. De hecho ya en mayo pasado, y en momentos de graves disturbios en el país que llevaron a declarar la Ley Marcial, el príncipe Maha y su séquito de 30 personas buscaron refugio en Inglaterra alquilando toda un ala de un lujoso Hotel de cinco estrellas en la localidad de Hampshire. Fruto de todo ello es la decisión del envejecido rey Bhumipol, que gobierna desde 1946, que es quien habría forzado a su nuera Srirasmi a renunciar a su estatus real concediéndole la suma de 200 millones de Bahts tailandeses a cargo de las arcas públicas, en momentos de enorme incertidumbre política en un país en el que todavía existe el delito de “lesa Majestad” que puede llevar 15 años a prisión a quienes difamen a la familia real.

Por el momento Srirasmi ha recibido el nuevo título de “Thanpuying”, el de mayor rango para una persona del común, y ha desaparecido de la escena pública no viéndosela desde hace semanas en los actos oficiales de la familia real. Un escándalo al mejor estilo oriental que no deja de poner de nuevo sobre la mesa el daño de cualquier atisbo de corrupción sobre las monarquías reinantes, por muy blindadas que se encuentren como es el caso de la tailandesa. Daños que como en esta ocasión suelen provenir de los consortes de las personas reales, como es el caso de doña Cristina a quien ya se pide a voces que renuncie tanto al ducado de Palma de Mallorca, tan ridiculizado por su esposo, como a su rango de infanta de España, la calificación de Alteza Real, y sus derechos sucesorios a la corona.

 
Ricardo Mateos