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LA GUERRA DEL PAN: OTRO PUNTO DE VISTA DEL CONFLICTO CATALUÑA-ESPAÑA (I)
Tres croissants a 1,50 euros, 5 fartóns a 1 euro y 5 donuts por 1,50 euros entre otros

Granier, empresa catalana dedicada a la panadería, invade Madrid arruinando a proveedores y vendiendo productos de repostería a precios ínfimos

Diciembre 13, 2013

El fundador de la cadena de panaderías Valpan, Francisco Valverde, ya ha demandado a la sociedad de Barcelona por “precios excesivamente bajos, estrangulamiento de proveedores o bollería industrial y pan congelado”
Granier desmiente tales acusaciones considerando la demanda como una pataleta que busca una "confrontación absurda" entre Cataluña y Madrid
La realidad es que la primera demanda de uno de los franquiciados ya está en marcha y que la política de Granier ha provocado el cierre de “bastantes” tiendas en Madrid


Todos. El PP catalán, PSC, Ciutadans de Catalunya, UPyD, Iniciativa per Catalunya, incluso Esquerra Republicana -socio parlamentario de CiU- han replicado, rebatido y reprobado el polémico simposio histórico ‘España contra Cataluña’ que la Generalitat ponía ayer en marcha. Sola. Así es como se queda, una vez más, CiU ante su empeño y obstinación por trazar una línea de hostilidades y agravios entre Cataluña y España, y viceversa. Un empecinamiento por generar una visión lastimosa de su territorio, que no existe: la de la represión y la estigmatización. El primer hombre de confianza de Artur MasFrancesc Homs-, dejaba clara ayer la vocación de las conferencias que conformarán el foro, agitando una vez más el estilete de la opresión: el objetivo político de España es la “liquidación de Cataluña desde una óptica imperialista”. La acritud con la que la Generalitat encara el simposio es solo comparable al rechazo que ha provocado. Para muestra un botón: el historiador Josep Fontana, uno de los ponentes, es recordado por su artículo titulado ‘La deriva nazi del Partido Popular’. Por ello y por otras muchas razones, el PP catalán ha programado para principios de año un foro paralelo que ha definido como “el simposio de la verdad y el rigor, un foro que cuente lo positivo de Catalunya con el resto de España y demuestre los verdaderos valores democráticos frente a los que están pagando con impuestos de los catalanes foros para generar odio”, explicaba en el Senado Alicia Sánchez-Camacho.

“Ellos se limitan a decir que es una pataleta mía y que lo hago porque son catalanes. Hacen lo que sus políticos: se envuelven en la bandera de Cataluña y el problema no es que su croissant sea barato y estén vendiendo por debajo de costo, nada más que como son catalanes me meto con ellos”. Así explica Francisco Valverde en declaraciones a extraconfidencial.com la última deriva que ha tomado la confrontación Cataluña-España en el ámbito nacional. El fundador de la cadena de panaderías Valpan avivaba la polémica el pasado mes de noviembre mediante una nota de prensa en la que acusaba de competencia desleal a la franquicia catalana Granier. “Precios excesivamente bajos, estrangulamiento de proveedores, aperturas en locales que no cumplen la normativa municipal, bollería industrial y pan ni artesanal ni hecho en el mismo momento sino congelado son algunas de las armas de las que se vale esta constructora catalana reconvertida en central de franquicias de panadería”. Se puede decir más alto, pero no más claro.

La respuesta de Granier no se hizo esperar, su director, David Pareda, tachaba tales acusaciones de “mentiras” y anteponía los números que ha arrojado la gestión de la empresa: “Granier ha creado cerca de 1.000 empleos, hemos abierto en Miami y tenemos solicitudes para abrir nuevos locales en otros lugares de EE UU y Europa”. Pero, ¿cuál es la realidad?

Guerra del pan: una bajada en los precios del 75%

La empresa catalana domiciliada en Vilanova i la Geltrú ha iniciado una guerra sin cuartel en la que ha declarado batalla a dos beligerantes: a sus franquiciados (a los que obliga forzosamente a combatir en las trincheras del sector panadero con peores condiciones) y a la competencia (abriendo sus tiendas a escasos metros de las demás panaderías de Madrid, con visos de usurpar el negocio que han cuidado otros durante años).

¿Cómo consigue entonces la empresa, sacar provecho de su actividad? Pans Granier Barcelona SL ha fomentado su popularidad en tres productos estrella: tres croissants a 1,50 euros; 5 fartóns -dulce de bollería alargado y con azúcar glaseado típico de Valencia- a 1 euro; y 5 donuts por 1,50 euros. El precio medio de un croissant en Madrid ronda los 1,50 euros, mientras que Granier los vende a una tercera parte (un 75% menos). Un importe que el sector repostero considera “imposible e inasumible”. “Un croissant bien hecho tiene que llevar mantequilla, pero los croissants de esta gente te aseguro que no llevan mantequilla. A ese precio es imposible. Llevarán grasa, pero desde luego mantequilla no llevan”, asevera el propio Francisco Valverde.

La diferencia entre las panaderías habituales y Pans Granier Barcelona reside en la elaboración de los productos. Mientras las primeras se encargan del proceso de fábrica, la segunda se salta este paso, comprando el producto acabado directamente a un tercero. La cadena de producción de este modelo exige ganancias para la empresa y para el franquiciado. El gremio de la panadería madrileño no se explica cómo este sistema puede ser rentable, vendiendo los productos al consumidor a un precio irrisorio. Muchos sitúan la respuesta está en la extorsión: “el problema es que están machacando a sus proveedores”.

“Ellos empiezan a trabajar con los pequeños empresarios y a los dos meses, cuando ya han comprado maquinaria y tienen empleados trabajando le dicen que tienen que bajar los precios y al final se lo acaban cargando”, explica Francisco Valverde sobre el sistema de Granier. “Tú no puedes dar una franquicia con un modelo que exprime a los proveedores, porque los proveedores se mueren. El día que este proveedor muere, buscas otro y lo arruinas también, es un sinsentido”, argumenta.

El principio del fin

Según ha podido saber extraconfidencial.com la primera demanda de un franquiciado a Pans Granier Barcelona ya está en marcha. El empresario denunciará a la franquicia tras cerrar su tienda, una acción que desde el sector consideran como el detonante de muchas otras: “ya ha saltado el primero y van a ir todos detrás”. Desgraciadamente, ésta no es la única víctima que se ha cobrado la política abusiva de Granier que ya se ha llevado por delante a “bastantes” tiendas. 

“Es una política sin sentido. Tú estás mandando al combate al franquiciado, hazlo tú. No mandes a un franquiciado a competir conmigo. Que no le pongan a mi lado, porque ya tiene que compartir los clientes de esa zona. Es absurdo”, condena Francisco Valverde.

Pan y argamasa

Otra de las rémoras que lastran la actividad de Granier es su pasado. En el emporio panadero destacan dos sociedades. Por un lado, Pans Granier Barcelona SL, con 19 trabajadores según los datos de einforma, se dedica a la “producción, fabricación, comercialización, distribución y compraventa al por menor y al por mayor de todo tipo de pan y productos de bollería, pastelería, y cafetería y comercialización, de maquinaria para elaboración de pan”. Tiene un capital de 1 millón de euros, y cerró el año 2012 con unas ventas de 1,24 millones y unos beneficios de 89.018 euros. Sin embargo, bajo el nombre de Granier Pans SL se esconde otra sociedad destinada a la “construcción, instalaciones y mantenimiento, comercio al por mayor y al por menor, distribución comercial, importación y exportación, actividades inmobiliarias, actividades profesionales e industrias manufactureras y textiles etc”, muy relacionado con las franquicias, algo que denota que tenga tan sólo 7 empleados. Ésta tiene un capital social de tan solo 3.000 euros, a pesar de cerrar el ejercicio de 2012 con unas ventas de 490.985 euros y un resultado de 11.253 euros.

Francisco Valverde ejemplifica esta dualidad a la perfección. Mientras las panaderías tradicionales viven de vender el pan, “ellos les hacen las obras de las tiendas a los franquiciados con lo cual ya están ganando dinero con las obras de las tiendas. Yo no soy constructor ellos sí. Lo que quieren es abrir, abrir y abrir, da igual luego lo que pase”. Algo que incide de modo directo en la forma de entender la panadería: “lo conciben como un negocio rápido: yo en cuatro días abro 300-500 tiendas, da igual lo que vendas, sea bueno o malo, lo que importa es que sea barato para hundir a la competencia. Este negocio no es así”.

 “Es congelado y lleva productos químicos”

La calidad del pan queda en entredicho al observar el proceso que lleva el pan de Granier a las tiendas dónde se vende al consumidor. “Ellos fabrican el pan, lo congelan, lo meten en una cámara frigorífica en Cataluña, lo traen a Madrid en tráileres frigoríficos, luego lo meten en otra cámara frigorífica y lo llevan a las tiendas en un transporte frigorífico”. Según ha podido conocer extraconfidencial.com se trata de un proceso que puede llevar meses, pero “en la tienda lo cuecen y te lo venden”. “Todo su pan sin excepción es congelado. En la congelación del pan hay un problema y es que el frío mata el gluten y el gluten es la base del pan y tú tienes que echarle productos químicos para sustituir ese gluten”.

La primera demanda en curso y el compromiso inquebrantable con el gremio panadero de gente como Francisco Valverde parecen acercar una salida honrosa a esta guerra de guerrillas. Un desaguisado que debe encontrar su solución más pronto que tarde, por el bien del consumidor y de un sector tan vinculado a la historia de España y, sobre todo, para que las penas con pan, sigan siendo menos penas.