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El caso Urdangarín va para largo

Golpe de efecto de la Casa Real en la Operación Babel

Febrero 27, 2012

Iñaki Urdangarín sale sin medidas cautelares de los Juzgados de Palma, la infanta Cristina no será imputada y se exhonera a la monarquía de cualquier responsabilidad

El juez Castro asumió este fin de semana un protagonismo excesivo, en detrimento de los fiscales anticorrupción

Puede interponer ahora una fianza de responsabilidad civil a título conjunto, una figura que desvirtúa cualquier protagonismo para los imputados


El gran vencedor de estas jornadas maratonianas que se han vivido este pasado fin de semana en los juzgados de Palma ha sido la Casa Real, que ha cerrado filas en torno a Iñaki Urdangarín, en un juicio popular sobre su credibilidad. El silencio del rey, del príncipe Felipe y el apoyo notable de la reina Sofía, junto a la presencia de la infanta Cristina en la isla, residiendo durante tres días ininterrumpidos en el palacio oficial de Marivent, han logrado que el golpe de efecto de la Casa Real haya tenido sus logros.

El primero éxito ha sido que Iñaki Urdangarín saliera en la madrugada de ayer sin ninguna petición de medidas cautelares (como retirada de pasaporte, presencia obligatoria en los juzgados cada determinado tiempo o una fianza millonaria). Ni siquiera la acusación particular que representa el sindicato Manos Limpias solicitó ningún tipo de medidas cautelares, a pesar de que la abogada de este sindicato afirmara a extraconfidencial.com que iba pedir determinadas medidas escasas horas antes de que Iñaki Urdangarín abandonara los juzgados de Palma tal y como había entrado. Eso sí, más cansado, después de casi 24 horas declarando, con evasivas y sin apenas ofrecer respuesta y conclusiones ante las preguntas del juez Castro y los fiscales anticorrupción.

Excesivo protagonismo del juez

La actitud juez Castro ha sido de un excesivo protagonismo en los interrogatorios que comenzaron el sábado por la mañana y duraron por parte del juez hasta la tarde del domingo. 17 horas tomando declaración, unas 500 preguntas, que no resolvieron nada. Mucho ruido y poca chicha. Este protagonismo del juez Castro fue en detrimento de los fiscales anticorrupción, que solo le interrogaron unas cinco horas, y que conocen mucho mejor el caso y que son los verdaderos instructores. Fuentes jurídicas indican que no se entiende bien porque el juez Castro, tras ver en las primeras preguntas que Iñaki Urdangarín contestaba mediante evasivas culpando a su ex socio, Diego torres, y a los contables de su empresas, los hermanos Tejeiro, no paro su declaración y dejo paso a los fiscales que si que podían haber mantenido con el yerno del Rey un comportamiento mas incisivo, cosa que el juez Castro no debía ni podía, ya que podía ser expedientado por el Consejo General del Poder Judicial.

Un caso que va para largo

El hecho de no haber dejado paso a los fiscales anticorrupción ha sido considerado como una mala praxis del juez Castro, en un caso que va para largo. Y cuyos tiempos procesales se van a extender mucho en el tiempo, tanto que hasta el día 15 de mayo próximo se tomarán declaración a otros testigos, cerrando esta primera rueda de declaraciones el ex portavoz de comunicación del PP, el valenciano Esteban González Pons, cuya declaración puede ser decisiva para saber lo que aconteció en Valencia entre Urdangarín, Francisco Camps y Rita Barberá.

Proteger a la Infanta y al Rey

En segundo lugar, la declaración de Urdangarín ha exonerado aún más,  si cabe, a la infanta Cristina de Borbón, al situarla al margen de cualquier responsabilidad societaria de sus empresas. Este hecho consolida la posición que mantiene la fiscalía anticorrupción de no imputar a la infanta, ni llamarla siquiera a declarar, que se une así a lo que también piensa la Abogacía del Estado y la acusación del Gobierno balear del PP, las otras acusaciones. Sólo se ha quedo al margen el sindicato Manos Limpias, que ya lo ha solicitado, peor que está manteniendo una línea procesal nada clara: ahora voy y ahora no, como ocurrió ayer al no solicitar las medias cautelares para el duque de Palma, a pesar de haberlas anunciado a bombo y platillo. Su presencia en esta causa solo se entiende desde ese punto de vista.

 Y, por ultimo, la exoneración que Urdangarín realizó sobre la figura de su suegro, el rey de España, indicando que le dijo que se apartara de sus controvertidos negocios.

Ahora se espera que el juez Castro en los próximos días decida si imputa definitivamente o no a Urdangarín en un nuevo auto judicial, y si adopta alguna medida cautelar, como pudiera ser una fianza de responsabilidad civil en conjunto, restando así cualquier protagonismo a los imputados. Una manera de actuar muy distinta a la que ha mantenido en otros casos de corrupción, incluso en el caso Palma Arena, donde le solicitó para Jaume Matas una fianza de tres millones de euros y retirada de pasaporte, no pudiendo regresar en ese caso a Washingthon.

En esta pieza separarada, que se extenderá mucho en el tiempo, ya hay un a primer vencedor:  La Casa Real, que ha logrado limpiar su imagen, en una hoja de ruta diseñada perfectamente y muy trabajada desde los días previos: con la preparación exhaustiva de Iñaki Urdangarín para declarar; que fuera la policía quien solicitara al juzgado que entrara en coche para luego el poder hacerlo a pie y así ganar de nuevo otra jugada de cara a la opinión pública; que sólo pasaran los manifestantes que ellos quisieran; un estilismo muy cuidado (propio de un padrino de boda) y un  estudiado mensaje del duque ante las cámaras.

Para completar todo, la presencia de la infanta en el Palacio de Marivent, dando la sensación de unidad familiar. Y logrando que el duque saliera de los juzgados sin ningún tipo de medidas cautelares que pudieran interrumpir su estancia en Washington, que se perfila larga para retirar al matrimonio de los focos informativos durante una larga temporada. Y por último, en su beneficio un interrogatorio largo y tedioso, sin conclusiones algunas, pero que favorece el concepto de que la justicia es igual para todos.

En Mallorca ya parecen haber logrado ese cambio de imagen, porque la propia televisión pública balear (IB3) ya ha realizado un documental sobre si conviene o no atacar judicialmente a la Familia Real. La respuesta de los hoteleros y empresarios baleares ha sido clara: NO. Un gran golpe de efecto de la Casa Real, el primer vencedor de este simulacro de combate judicial.

Juan Luis Galiacho