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El principal responsable del escándalo ha recibido todo tipo de ofertas

Gescartera salpicará de nuevo al PP

Septiembre 17, 2007

Muchos apuestan que Antonio Camacho será la estrella del juicio que por el escándalo Gescartera se inició ayer. A él le ofrecieron de todo para que cantará. De momento, calla. Pero el verdadero protagonista puede ser el que en su día fue uno de los pilares que encumbraron a José María Aznar hasta La Moncloa y que se siente traicionado.

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Le han ofrecido de todo a Antonio Camacho, principal responsable de Gescartera para que cuente. Desde los dos bandos. Y él, que no sabe, no contesta. Recordamos: ayer se inicio el juicio, seis años después de la intervención por parte de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), al “chiringuito financiero” que supuestamente hizo desparecer 50,2 millones de euros de al menos 4.000 afectados. Camacho nunca dirá nada.
Quien si tiene mucho que contar, pero que de momento calla, es un personaje muy popular en sus años de gloria política. Fue un hombre fuerte del PP y el caso Gescartera le hizo mucho daño al Gobierno presidido por José María Aznar que intentó evitar a toda costa durante sus ocho años de mandato cualquier sombra de corrupción que permitiera compararle con los Ejecutivos de Felipe González. “Se equivocó conmigo porque tenía la costumbre de fulminar a aquellos que pudieran ser sospechosos, aunque no autores, de presuntos delitos de corrupción”, asegura desde la barrera de un juicio que, de momento, no le afecta.

Fiel, hasta cierto punto…

Fue un hombre fuerte del Partido Popular que acabó decepcionado pero, fiel a sus siglas, ha contribuido desde la sombra a opositar al PSOE. El juicio le abre de nuevo las puertas de una posible venganza por lo que él consideró un maltrato político. Fue demasiado confiado, buena persona en definitiva, y entregado a la causa que encumbró hasta La Moncloa a José María Aznar. Por esa traición fue por la que se sumó al proyecto de Mariano Rajoy desde la retaguardia.
Sabe mucho, quizás demasiado, del caso Gescartera y de alguna que otra andanza –económica, por supuesto-, de compañeros del PP. Él asegura que no tiene precio. Espera movimientos de ficha en la calle Génova. Si no le gustan… La otra razón que le retiene para desenmascarar a algún presunto implicado desconocido es un error de bulto que, pese a su experiencia y profesionalidad, cometió en su día.
Son asuntos de familia, malas inversiones, que sus camaradas conocen e intentan aprovechar. Él, que dinero no le falta incluso para financiar campañas de acoso y derribo contra los socialistas, está dispuesto a reivindicar esa imagen que en su día le hizo tan popular. En su mano, sin duda, está que el caso Gescartera vuelva a salpicar al Partido Popular a siete meses de las elecciones. Sino lo cuenta él, nosotros avanzaremos algunas claves. La historia no tiene desperdicio.