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Alfonso Díez o como ser todo un señor

Genoveva Casanova, otra vez enamorada

Abril 13, 2010

Es guapa, pero está viviendo uno de sus peores momentos personales. Genoveva Casanova vive la contradicción de la vida. Y, mientras, Alfonso Díez, imagen de la caballerosidad, tiene que luchar contra todos.

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Así es la vida. Una constante contradicción. Y de eso sabe mucho Genoveva Casanova, la que un día fuera novia del hijo más refunfuñón de la Duquesa de Alba. Está acostumbrada a vivir todo tipo de experiencias, pero nunca había sentido tanto dolor. Tanto desasosiego e intriga. Genoveva vive intensamente estos difíciles momentos personales. Su madre, Mariana González-Reinmann, muy grave, fue intervenida hace unos días de un grave problema cerebral que ha dejado preocupada, dolorida y temerosa a toda la familia. A Genoveva le duele todavía más. Con su madre mantiene una estrechísima relación, a pesar de las distancias. Dicen que era su paño de lágrimas cuando su matrimonio con Cayetano Martínez de Irujo navegaba hacia el desastre. A diferencia de Cayetana de Alba, Mariana prefería que su hija y su yerno se divorciaran por el bien de todos. Es lo que hizo, siguiendo sus sabias directrices. Ahora le toca a Genoveva arrimar el hombro. En cuanto se enteró de lo sucedido, la guapa modelo viajó hasta su país para aportar energía, fuerza y entereza. No es de extrañar. No hay tiempo suficiente para vivir con ella tan trágica experiencia. Me cuentan que Genoveva tomó un avión para reencontrarse con su madre que me aseguran ha estado acompañada en todo momento por su hija menor, Denisse. Ella ha sido la que se ha enfrentado en primera persona a la virulencia de la enfermedad de su madre. A pesar de la gravedad, los médicos previeren mantener la esperanza. Es lo más importante en situaciones semejantes y, por encima de todo, la fuerza de Mariana hace creer en una pronta recuperación. Es lo que también desea Cayetano Martínez de Irujo, que no ha dudado en transmitir a los medios de comunicación su preocupación sincera: “Habrá que esperar”. No les queda otra.
 

Otra vez enamorada

 
Pero no todo son desgracias en su vida. Tras su cacareada relación con el cantante Luis Miguel, que terminó como empezó, Genoveva ha recuperado las ganas de enamorarse. Y lo ha conseguido. Me cuentan que durante las fiestas de la Semana Santa, la mexicana estuvo muy bien acompañada de un importantísimo empresario internacional. Con él vivió momentos de absoluta intensidad, durmieron juntos en la misma habitación y se mostraron más que cariñosos. Dicen que pidieron  que los encargados del hotel se mantuvieran al margen y no ayudaran a los periodistas a investigar sobre la, hasta ahora enigmática, identidad de tan apuesto caballero.
 

Burradas sobre Alfonso Díez

 
Vuelve a ser noticia. Y eso que él vive en un dignísimo segundo plano. Alfonso Díez, actual pareja de la Duquesa de Alba, porta el estandarte al señorío. Por eso no se entiende es la animadversión constante que cierto gremio periodístico parece tener con tan buen caballero. Es amable en las distancias cortas, pero también lo es cuando sus amigos hablan, animan y subrayan. Alfonso es la imagen de la discreción, del saber estar y de la educación. Nunca ha dicho una palabra más alta que otra, a pesar de que le han caído todo tipo de acusaciones e insinuaciones injustas y nunca documentadas. Ahora dicen que hay unas fotografías comprometedoras que podrían romper su relación con la Duquesa. Paparruchadas. No hay nada que la aristócrata no sepa de su apuesto novio. Ella lo sabe todo. Y más. Parece absurdo, incluso hiere hasta el llanto, que haya quien se empeñe en destrozar una relación o noviazgo y con él, ilusiones y esperanzas. Es lo que pretende Alfonso. Nunca ha dejado de aportar en esa relación. No hay dinero que pague la felicidad que transmite doña Cayetana cuando le preguntan y le sonsacan. Es feliz. ¿Hay algo más importante que eso? A buen seguro que la aristócrata nunca imaginó que remataría su vida de una forma tan digna y derrochando risas, sonrisas y cariños. Es lo que se merece. Y, por favor, respeto para Alfonso Díez. Al César lo que es del César y a Alfonso Díez lo que es de Alfonso Díez. Olé tu.
 

Por Saúl Ortiz (saul@extraconfidencial.com)