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Represión ante las protestas por represas financiadas por el Banco Santander

Garzón, Botín y el “exterminio” de los indígenas en Brasil

Marzo 19, 2009

En junio de 2008, la ONG SETEM denunció en la junta general de accionistas del Banco Santander la financiación de un proyecto de megapresas hidroeléctricas en el Rio Madeira en Brasil, un proyecto que supone el desplazamiento de miles de indígenas y el cambio de las condiciones de vida de población no sólo de Brasil también de Bolivia, sin hablar del impacto ambiental. Emilio Botín se comprometió en hacer un estudio del caso, casi 10 meses más el Banco Santander no publica ninguna información si no que se reprime duramente protestas pacíficas contra este atentado social y medioambiental.

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Queremos ser tu banco, este es el slogan principal del banco de Emilio Botín, ese mismo que paga conferencias al defensor de los indios del Amazonas, Baltasar Garzón, previa solicitud del magistrado, y luego financia proyectos que atentan contra los derechos de estos (quizá el juez estrella se tapa los ojos para no leer estas noticias que afectan a su benefactor).

El 13 de marzo la policía federal de Porto Velho (Brasil) reprimió con gases lacrimógenos una manifestación pacífica de los afectados por el complejo Río Madeira. Los manifestantes protestaban por la construcción de las megapresas hidroeléctricas que tendrán graves consecuencias sociales en la población local y un devastador impacto medioambiental en la Amazonia brasileña-boliviana y en cuya financiación participa el Banco Santander. La marcha pacífica fue protagonizada por los afectados por las represas del Río Madeira. Mujeres y hombres de todas las edades recorrieron 5 Km. hasta llegar al Instituto Nacional de Colonização e Reforma Agrária donde reclamaron sus derechos. En ese punto, la marcha pacífica fue duramente reprimida por la policía federal que detuvo a 6 manifestantes de nacionalidad boliviana. Como muestra de la defensa de unos intereses económicos comunes entre empresa y Estado, la policía contó con la ayuda del personal de seguridad de Odebrecht, empresa constructora y una de las principales beneficiarias del proyecto. Muchos líderes sociales Bolivianos, implicados por las devastadoras consecuencias para el medio ambiente del proyecto fueron expulsados.

Hay que recordar, que el Complejo del Río Madera proyecta la construcción de 4 represas hidroeléctricas (2 en territorio brasileño, 1 en territorio boliviano y una en aguas binacionales). A día de hoy ya se han comenzado las obras de las 2 centrales en territorio brasileño, Santo Antonio y Jirau. El día anterior a la marcha contraria a su construcción, el presidente Lula sobrevoló las obras reafirmando la postura del gobierno y desoyendo a las familias afectadas,

La construcción de la represa de Santo Antonio está a cargo de un consorcio formado por las constructoras Odebrecht y Furnas y un fondo de inversión creado por el Banco Santander y BANIF Portugal. Ya en varias ocasiones organizaciones como el MAB, SETEM o el ODG advirtieron a la entidad financiera española, y a sus accionistas, de los estragos que provocaría la construcción de represas de tal magnitud como: la inundación de una de las zonas con mayor biodiversidad de América del Sur, la destrucción de territorios indígenas y campesinos tanto en Bolivia como en Brasil y el consecuente desplazamiento de miles de personas, los impactos sobre la pesca, que permite la supervivencia de los pobladores locales, y finalmente el aumento de enfermedades endémicas como la malaria o el dengue, debido al estancamiento de aguas.

Las organizaciones firmantes consideran inaceptable que se sigan construyendo megapresas de tan importante efectos sociales en las que bancos privados como el Banco Santander sigan invirtiendo de manera social y ambientalmente irresponsable sin que el Banco de Emilio Botín haga pública la información del estudio que lleva actualmente a cabo sobre el impacto medioambiental y social de la represa de Santo Antonio. Por lo menos que los clientes del Banco Santander sepan lo que hace “su” banco con el dinero que pagan de comisiones e intereses y los que dicen defender los intereses de los indígenas de donde cobran los patrocinios de sus millonarias conferencias.