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Garbiñe Muguruza abandera la lucha por la igualdad del deporte femenino: Consigue la misma presencia institucional en Wimbledon que Rafa Nadal en Roland Garros

Julio 17, 2017
garbiñe

Las cosas están cambiando. Muy poco a poco, seguramente mucho más lentamente de lo que nos gustaría, pero están cambiando. El primero que rompió una lanza a favor del deporte femenino en el reciente torneo de Wimbledon fue el número uno del mundo, Andy Murray. El escocés, en un vídeo que se hizo viral, volvió a ensalzar los éxitos deportivos de las mujeres ante un periodista que pareció olvidarse de ellos. El escocés lleva tiempo pidiendo que en los Grand Slams se jueguen el mismo número de partidos masculinos y femeninos en la pista central. Parece lo más justo. Paulatinamente van quedando atrás bravuconadas de otro tiempo.

Garbiñe Muguruza consiguió una brillantísima victoria ante Venus Williams y entró en la historia al convertirse en la primera tenista en derrotar a las dos hermanas en una final. Todo ello con 23 años. Desde luego, la hispano-venezolana merece todo el reconocimiento del mundo. Aunque de momento tendrá que conformarse con un reconocimiento similar al que tuvo Rafa Nadal cuando ganó su último Roland Garros. Y ya es más de lo que consiguen la mayor parte de sus compañeras deportistas.

Quizás a sabiendas del escaso apoyo que tuvo la selección femenina cuando se hizo con el pasado Eurobasket (en la final estuvieron únicamente el presidente de la Federación Española de Baloncesto, Jorge Garbajosa y el secretario de Estado para el Deporte, José Ramón Lete), las instituciones españolas han querido asegurarse de que no se produciría ningún tipo de agravio en el tenis. Cuando Nadal ganó su último Roland Garros acompañado del rey emérito Don Juan Carlos y de la ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina. Ambos estuvieron también en la coronación de Garbiñe en Wimbledon, en la que a mayores también estuvo el secretario de Estado para el Deporte, José Ramón Lete. No podemos decir que sea una representación extensa ni quizás acorde con los acontecimientos, pero sí que hay que reconocer que prácticamente fue la misma en ambos casos.

Garbiñe lidera la lucha por la igualdad en el deporte

Aunque se esté avanzando, lo cierto es que la española es una sociedad en la que aún se palpan numerosos posos machistas. Esto se observa especialmente en el deporte, donde las modalidades femeninas suelen ser analizadas con un insoportable aire de condescendencia por parte de un sector del público. Así, los interesados en que todo siga como está aducen que los deportes femeninos no gozan del favor del público. Eso es una falacia como una casa. La final del pasado Eurobasket femenino, por ejemplo, obtuvo de media un 10,3 % de share, lo que equivale a casi millón y medio de personas pegadas al televisor. Y eso que no fue en una de las cadenas principales y su promoción fue mínima.

Algo parecido ocurre cuando a las deportistas se les valora por algo distinto a sus méritos deportivos. Todos tenemos ojos en la cara y sabemos de las cualidades físicas que poseen unos y otras, pero incluir en una alabanza deportiva cualquier tipo de halago estético es condenable. Si una mujer justifica su predilección por un determinado jugador de fútbol con el clásico “es que está muy bueno”, desacreditamos su opinión de inmediato. Aquí, cuando un hombre se refiere en términos similares a una deportista debería pasar lo mismo.

Sin entrar en comparaciones con algunas de sus colegas, es indudable que el predicamento de Garbiñe en el mundo del tenis es cada vez más grande. Las hermanas Williams, posiblemente las mejores jugadoras en activo del circuito, ya la han sufrido en sus propias carnes e incluso habían vaticinado estas victorias. Los que dudaban acaso de la fortaleza mental de la hispano-venezolana quedaron boquiabiertos al ver la manera en la que Garbiñe salvó dos bolas de set con 5-4 en la primera manga, para después no dejar de ganar hasta llevarse el partido. Eso es genio, confianza, calidad, esfuerzo, nivel. Cualidades que valen exactamente lo mismo en una mujer que en un hombre.

Felipe de Luis Manero

@FelipedeLuis99