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La apertura del juicio de la Operación Malaya devuelve a la actualidad al alcalde de Madrid

Gallardón, temeroso: sus conversaciones con Corulla se pagan a precio de oro

Noviembre 16, 2009
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No se trata de la polémica en torno a Sitel y las posibles grabaciones indiscriminadas que, según algunos, se han podido realizar a través de este sistema. No. El alcalde de Madrid anda estos días muy temeroso por la apertura del juicio de la Operación Malaya. Aunque la actualidad del caso no ha sido provocada por este hecho sino más bien por el enfrentamiento en distintos programas de corazón, el penúltimo, entre Isabel Pantoja y Julián Muñoz. Hasta el punto que un juez de Madrid suspendió parcialmente la emisión de un vídeo en Tele5 en el que se informaba del informe policial que supuestamente implicaría a la tonadillera.
 
Y es que lo de las grabaciones está de moda. No son pocos los que se preguntan por qué el juez instructor de la Operación Malaya decidió no transcribir en el sumario las conversaciones del alcalde de Madrid con la imputada Montserrat Corulla. Los diálogos de la abogada con el resto de sus interlocutores si constan reproducidas. ¿Por qué no dejan que sean los medios de comunicación, y por ende los ciudadanos, quienes decidan si son interesantes o no? Un misterio… un misterio cada vez más suculento y caro.
 
Sospechosos “escuchas”
 
Lo más sorprendente es que, además del juez, el fiscal, los funcionarios policiales encargados de realizar las escuchas y los de la transcripción, el propio Ruiz Gallardón
y alguna persona muy próxima a su círculo de máxima confianza –y son pocas-, conocen el contenido de las mismas. Y son estos últimos los que aseguran que las conversaciones alcalde –abogada (por cierto, ya tiene sustituta), no tienen el más mínimo interés político. Si ellos lo dicen…
 
Y si a Fosky, chófer de la Pantoja y de Julián Muñoz, una cadena de televisión, Antena3 TV, le abonó ni más ni menos que 200.000 euros por acudir al plató, ¿por qué no poner precio a esa intimidad tan bien protegida del edil madrileño? Al menos eso es lo que ha pensado quien asegura disponer de una copia. Y ya sabe que hay quien está dispuesto a pagar hasta seis millones por esas cintas. Casi nada. El “propietario” de tan valioso documento, de momento, considera que más adelante puede aumentar considerablemente su valor. Y para demostrarlo está dispuesto a dar una avanzadilla de su contenido. Al tiempo.
 
El caso es, aseguran, que Gallardón se encuentra en horas bajas. No sabemos si por el clamor popular o por órdenes emanadas de Génova 13, ha reculado con el “basurazo”, al eximir del pago de este impuesto a pensionistas y parados; se ha visto obligado a retirar el recurso que presentó en los Juzgados por el caso Cajamadrid; contempla con rabia como María Dolores de Cospedal se afianza como secretaria general del partido; y, para más INRI, no ha podido cumplir su promesa y objetivo de minar ala presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, Esperanza Aguirre.