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Así lucha el alcalde contra la pobreza y el paro en Madrid

Gallardón: Más impuestos, más multas y 2.000 interinos despedidos

Marzo 15, 2009

Nueve y veinticinco de la noche en un supermercado frente a los cuatro rascacielos que dominan el centro financiero de Madrid, riqueza y pobreza frente a frente, decenas de personas se apelotonan la salida de los contenedores de basura para buscar comida que caduca ese mismo día pero que todavía es aprovechable. Además de preocuparse por luchas por algo de comer gracias a la nueva ordenanza de Gallardón lo tienen que hacer por no ser multados con hasta 750 euros por ello.

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Después de endeudar a tres generaciones futuras de madrileños, sin los cuantiosos ingresos de un sector de la construcción completamente parado, hay que meter la tijera por un lado y conseguir nuevos ingresos por otro, pero las victimas siempre son los mismos: los ciudadanos de a pie. Una de las primeras medidas fue introducir el pago por tasa de basuras, la cual no pagaban los madrileños desde hace años. La tasa, de un valor medio de 60 euros por hogar, la pagarán la práctica totalidad de los hogares madrileños.
Y es que en estos días los madrileños se encuentran en sus buzones la carta en la que se especifica los mínimos para que parados, pensionistas, asalariados y autónomos para obtener la reducción del 100%, para una familia de dos miembros, 7.443,36 €, apenas 310 euros al mes por cada uno de los miembros, que seguro que pueden sobrevivir holgadamente para que Ruiz-Gallardón les incluya esta tasa. No hay que olvidar que en el caso de trabajadores sin hijos que cobren prestaciones el importe de la prestación no podrá ser inferior al 80% del Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples mensual (IPREM) vigente en el momento del nacimiento del derecho, incrementado en una sexta parte: 482,44 euros/mes para prestaciones nacidas en el año 2008 y 492,08 euros/mes en 2009, para el alcalde de Madrid un fortunón.
Lo último, despido masivo de interinos, tratar de reducir en una cantidad en torno a 2.000 personas, sobre un colectivo de unos 5.000, algunos de los cuales llevan hasta 16 años trabajando en la misma situación. Algo difícil de explicar cuando el Estatuto del Empleado Público limita el interinato a “razones expresamente justificadas de necesidad y urgencia”, para ello privatiza servicios e impide el acceso a oposiciones.
Pero lo más sangrante es cómo ha multiplicado por más de 12 las multas por “robar” comida en los cubos de basura. Es curioso que lo consideren “robar” los mismos que han creado una brigada de 300 personas para inspeccionar la basura de todos los madrileños e inspeccionar si reciclan bien o no la basura, y por supuesto intentar identificarla con datos personales que estén en la basura para poder multar y recaudar. Todo ello instrumentalizado por la delegada de Medio Ambiente del ayuntamiento de Madrid, Ana Botella, la misma que en pleno caos en Madrid por la nevada del 9 de enero dijo: “Es invierno, y en invierno nieva”. Ahora podría decir que estamos en crisis, y en crisis no sangremos a los madrileños.