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La Fundación Alternativas, vinculada al PSOE, ya propuso en febrero actuar militarmente contra el yihadismo en sus propios países

Noviembre 27, 2015
pedro sanchez yihadismo

El yihadismo es la principal amenaza para nuestra seguridad y debe ser combatido por todos los medios, incluidos los militares“, dice un documento de esta Fundación. El terrorismo yihadista debe ser combatido con medios militares y con apoyo o sin él de los países donde se asienta. Es una de las medidas extremas que el Consejo de Asuntos Europeos de la Fundación Alternativas, vinculada al PSOE, propuso, sin éxito, el pasado mes de febrero al Partido de los Socialistas Europeos (PSE). Los socialistas españoles iban ya entonces mucho más lejos que las medidas adoptadas por el Consejo Europeo el 12 de febrero de 2015 y abogaban, incluso, por una intervención militar en países del Sahel, Magreb o del Próximo Oriente para extirpar de raíz el yihadismo.

El Consejo de Asuntos Europeos de la Fundación Alternativas está presidido por el ex secretario de Estado, Diego López Garrido, y cuenta con antiguos comunistas y sindicalistas como Nicolás Sartorius o Carlos Carnero, o dirigentes del PSOE como Juan Moscoso, Manuel de la Rocha o Josep Borrell, así como con economistas como Emilio Ontiveros y periodistas como Xavier Vidal-Folch o Soledad Gallego.

Una de las medidas más importantes que la Fundación socialista propuso al PSE estaba contenida en el siguiente párrafo de ese documento: “El yihadismo es la principal amenaza para nuestra seguridad y debe ser combatido por todos los medios, incluidos los militares, hasta neutralizarlo, siempre que sea posible en cooperación con los Gobiernos legítimos de los países afectados, como ya se hace en algunos, o, si es necesario, hacer desistir a los Estados de prestar apoyo a los terroristas” (sic).

Presentado y rechazado por el PSE; después, los atentados de Túnez

Ese documento viene a colación, entre otras cosas, por lo que después de que fuera presentado y rechazado, ocurrió en Túnez el 19 de marzo de 2015, cuando 17 turistas fueron asesinados por yihadistas que intentaron previamente asaltar el Parlamento tunecino y, más tarde, en Egipto y en otros lugares, hasta los últimos atentados de París del pasado viernes 13 de noviembre.

El documento es anterior a estos sucesos y está referido a la oleada terrorista que vivió Europa a principios de 2015 -tras la masacre contra el satírico francés Charlie Hebdo del 7 de enero-, pero es evidente que ya contemplaba situaciones como las ocurridas luego en Túnez, Egipto y, desde luego, la última masacre de París, así como otras similares ocurridas en los últimos meses.

Para frenar este tipo de atentados, los socialistas españoles planteaban que “hay que combatir el yihadismo allí donde surge y se desarrolla, pues los atentados en nuestro territorio son como mínimo un reflejo y eco de lo que está sucediendo en países árabes o musulmanes azotados por este fenómeno, cuando no responden directamente a órdenes provenientes de ellos“.

Actuación militar conjunta europea

Para actuar en esos países, el documento de la Fundación vinculada al PSOE planteaba que el Consejo Europeo promoviera una actuación “robusta” de la Política Común de Seguridad y Defensaen los escenarios que sea necesario” para hacer frente a esta amenaza y garantizar la seguridad de los ciudadanos europeos. Por esa razón, el Consejo “debería considerar un mandato para laborar una Estrategia Política Europea de Intervención, basada en un enfoque político, para combatir el terrorismo yihadista, en la que se delimite en términos de objetivos y capacidades, las condiciones de nuestras operaciones militares de intervención frente a grupos yihadistas en países de riesgo o conflicto“.

En definitiva, que proponían, entre otras cosas, “la creación de una unidad específica pan-europea (PCSD) con mando unificado y dotada de medios para actuar en teatros de conflicto terrorista, compuesta por elementos militares, cívicos y de Inteligencia“. Otras medidas eran la creación de un centro europeo de información y seguimiento contraterrorista que manejase una lista única actualizable en tiempo real; intercambiar inteligencia sobre el yihadismo con países árabes o musulmanes con cuyos gobiernos se tengan relaciones fluidas, y crear redes de inteligencia extensas para obtener y procesar información de círculos islamistas radicales, mezquitas, cárceles o barrios de población mayoritariamente musulmana, “de modo que cualquier movimiento preparatorio, creación de células, adquisición de armas o infraestructura, pueda ser detectado a tiempo“.

Finalmente, la Fundación vinculada al PSOE proponía un seguimiento estrecho de los principales sospechosos, especialmente de los retornados de conflictos, así como dotar a los Servicios de Inteligencia y a las Fuerzas de Seguridad de los recursos humanos y materiales necesarios para que puedan llevar a cabo este trabajo sobre una población y unas listas de sospechosos cada vez más numerosas. A la vista, desgraciadamente, está.

Jorge Ventura