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Tras su separación matrimonial

Fran Álvarez: “Hablaré con Belén”

Septiembre 26, 2011

Está cansado de ser el centro de atención. No quiere que los medios de comunicación divaguen sobre su persona. Por eso Fran Álvarez ha decidido que cualquier aclaración se la hará a su todavía mujer, Belén Esteban.

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Le acusan de haber urdido un nuevo montaje televisivo como si lo necesitara para reflotar las audiencias meteóricas del programa en el que colabora. Belén Esteban es la protagonista incontestable de los últimos días desde que se hiciera pública su enésima separación matrimonial de Fran Álvarez. Una sonada ruptura que, aunque no sorprende, sí ha revolucionado los cimientos del corazón. A pesar de los que observan el devenir de los acontecimientos desde la incredulidad, lo cierto es que, en esta ocasión, el notición se hizo público sin que el personaje estrella lo supiera. Se desmonta así el eterno infundio del montaje, del guión cinematográfico. A pesar de que los motivos reales del nuevo distanciamiento se desconocen, me cuentan que las constantes discusiones sobre el futuro laboral de Fran, así como los embistes de la prensa, podrían haber afectado definitivamente.
 
Eso sí, Fran es un hombre afable. No es que con Belén no fuera feliz, sino que se sentía un tanto extraño en ciertas situaciones. Me consta que ambos siguen queriéndose a chorros. Siente devoción el uno por la otra y viceversa. De alguna manera se han dado cuenta de que viven un amor imposible, de esos que te hacen enloquecer pero que cuando se hacen realidad se convierten en injustos. Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedios. Por eso, demostrando esa madurez que algunos no advierten en sus personalidades, Fran y Belén han decidido cortar por lo sano. Sin la presencia de terceras piezas ni líos de faldas. Estos días es muy comentada la noche en la que Fran se desquitó de sus agonías en una conocida discoteca madrileña en la que compartió momentos y confidencias con algunos noctámbulos. Hay quien asegura que el todavía marido de la Esteban mantuvo, incluso, relaciones sexuales en los reservados de la discoteca. Cosas veredes. Nada hay de cierto en esas maledicencias, ventiladas por aquellos que buscan platós pero no se atreven a mostrar su cara. Ay, ay, ay. De hecho, la indignación del camarero no puede ser más mayúscula: “Te juro por mi hijo que nunca le he sido infiel a mi mujer y menos en esa discoteca. Ya metí la pata una vez como para volverlo a hacer, es cierto que esa noche me tomé tres copas, pero no tuve sexo con nadie. ¡Si ni siquiera hablé con mujeres para que no pudieran malinterpretar nada –sigue con la misma vehemencia- pero ahora estoy muy agobiado y no quiero hablar más sobre esta historia. Lo que tenga que aclarar sobre todo esto se lo aclararé a mi mujer… o a Belén –corrige con premura- pero nada más”. Álvarez es sincero. Su ingenuidad y gentileza no le permitirían actuar con doblez. Es sensato y bonachón, aunque tiene carácter y fuerza. No es una marioneta y mucho menos ha sido el felpudo de su mujer.
 
Quien está sufriendo –y lo que te rondaré morena- es Amaro, el padre de Fran, quien estos días vive el asedio de los medios. Todos quieren saber cómo se encuentra, cuál es su parecer ante una separación que parece definitiva. Me cuentan que, pese a que no tiene previsto alterar sus obligaciones laborales, es probable que varíe sus horarios para despistar a los reporteros asfálticos. No es de extrañar. Debe ser difícil compaginar el incómodo trabajo de la hostelería con la fatigosa presencia mediática. Todo pasará. Es sólo cuestión de tiempo.
 
Por Saúl Ortiz
saul@extraconfidencial.com