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La cantante le habría despedido de manera improcedente

Fosky quiere rescindir la cláusula de confidencialidad que le ata a Isabel Pantoja

Febrero 24, 2010

Todavía hay mucho que escribir sobre Isabel Pantoja. En los próximos días Fosky, el que era su chofer y persona de confianza, podría romper su silencio. Eso sí, si desaparece la cláusula de confidencialidad.

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Es experta en dejar cadáveres por el camino. De eso saben mucho todos los que en algún momento quisimos, respetamos y hasta la idolatramos en el fragor de la batalla. Isabel Pantoja es una de nuestras reinonas sobre los escenarios, pero como persona todavía tiene mucho que aprender. Debería dejar apartada la soberbia y la desconfianza para aprender a caminar. Es su mayor problema. Y ella lo sabe, pues los que no le hemos bailado el agua se lo hemos reseñado infinitamente. Ella hace caso omiso y permanece alejada de una realidad a la que, en ocasiones, debería prestar atención. Eso o los que verdaderamente la quieren acabarán dándole la espalda. Es el caso de José Manuel Parada, con quien Pantoja mantenía una magnífica relación. Hasta que a ella se le metió entre ceja y ceja que el periodista le había traicionado por sentirse cerca de Maite Zaldivar. Es como si ahora también se mosqueara porque Raquel Bollo mantenga una buena sintonía con Mila Ximénez o con Karmele Marchante. Y no sólo eso, pues si alguno hablara el cielo se oscurecería y las nubes descargarían tormentas, aguaceros y hasta tornados en forma de bata de cola. Tralarí tralará. A pesar de todo, hay quien ya apunta a que en las próximas semanas se armará la marimorena con un testimonio sobrecogedor que atacará desmedidamente a una Isabel Pantoja algo débil. Y no es Fosky, tampoco Pepi, pero sí es alguien muy cercana a ella. Dará que hablar…
 
Fosky y el contrato de confidencialidad
 
Muchos hablan, pero pocos saben que estos días Fosky, al que conocí siendo prácticamente un escolta de la tonadillera, anda de reunión en reunión con sus abogados. Y no sólo porque considere que el despido al que ha tenido que hacer frente es improcedente, sino que además tiene mucho interés en rescindir la cláusula de confidencialidad que remata el contrato que rubricó en su día y que, a estas alturas, todavía le ata a la Pantoja. Fosky quiere hablar, poner las cosas en su sitio y dar a cada cual su merecido. Lo hará, pero con la elegancia que le caracteriza, con esa bondad que sigue existiendo y con el cariño que todavía siento por Isabel Pantoja y por el resto de miembros de ese extraño clan familiar. Fosky es muy buena persona, un caballero y, sobre todo, goza de la simpatía de todos aquellos que le hemos conocido. Ahora le morderán y menospreciarán, pero su palabra es la única que vale. Y nunca puede ser puesta en duda. Amén.
 
Por Saúl Ortiz (saul@extraconfidencial.com)