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Florentino y Benítez, en el mismo alambre

Diciembre 7, 2015

En medio de la tormenta, la alegría de la semana le llegó al Madrid de un lugar inesperado, de Valencia, con un empate del Barcelona. Antes se había llevado por delante al Getafe, con una primera parte muy buena y con cuatro goles de la BBC. Noticias que deberían ser habituales, pero que se ven condicionadas por una desilusión deportiva tras el cuatro a cero del Barcelona y por una decepción mayúscula que ha supuesto la eliminación administrativa de la Copa. Se percibe en el Bernabéu que la estabilidad institucional depende de un mal o un buen resultado

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Una parte de la afición le hizo saber a Cheryshev que no le gustó que no supiera que estaba sancionado y una parte mayor le dijo a Benítez que no le gusta. Su nombre fue acompañado de una sonora pitada, que en un porcentaje debe apuntarse Florentino Pérez porque en el fondo es quien le trajo, aunque no le eligiera. Hubo también para el presidente, con gritos de dimisión al inicio del partido, la segunda vez esta temporada, que fueron aplacados por otra parte de la afición. Al margen de donde vengan, de que facciones, de si están preparados o no los gritos, es evidente que hay mucho ruido.

Un club inestable en la parte de arriba

El club por primera vez en mucho tiempo es inestable en la parte de arriba. El aficionado empieza a darse la vuelta al palco y va más allá de los resultados, que no han sido buenos con los grandes, sino que también sufre en sus carnes el escarnio que supone haberse equivocado en una alineación y mirar enfrente y ver que el Barcelona sigue ganando. Por eso, el sábado se fue a la cama mucho más feliz y no solo por su resultado, que fue bueno, sino por ver como el Barcelona empataba y el Madrid se acercaba.

Florentino trata estos días de enderezar la nave. No lo tiene fácil porque hay demasiados frentes abiertos, pero es verdad que los problemas en el fútbol solo los soluciona el fútbol. Si la cosa va bien en el césped, lo normal es que todo se calme. El Madrid ha dado una patada adelante en el caso Cheryshev porque, estando eliminado, hay todavía dos opciones más de arreglar este grave problema. El día que se quede definitivamente sin la Copa, el aficionado lo habrá ido mascando y si suena la flauta y le dan la razón la vida será más fácil. Hay lluvia fina en el Bernabéu y va calando y Florentino, a parte de sacar el paraguas, debería poner un techo seguro.

José Luis Corrochano